La semana pasada detallé la marcada actitud de conformismo, indiferencia y hasta negación de R. Sánchez respecto de las lamentables y evidentes irregularidades y presuntos delitos de función ocurridos en la organización de la primera vuelta electoral, especialmente el día de la elección.
La misma actitud mostró en los dos días siguientes a la realización de la segunda vuelta, mientras gozaba de una ventaja previsible y advertidamente pasajera, derivada del hecho de que un número importante de actas de Lima y Callao, circunscripciones con escasa simpatía por el marxismo que él representa, habían sido observadas por el sistema de cómputo de la ONPE y apartadas de la contabilización por simples errores numéricos.
Es oportuno resaltar que tales errores o inconsistencias materiales dejaron de significar la nulidad de toda la mesa, como ocurrió hasta el 2022, gracias a la acertada decisión legislativa de conservar las cédulas electorales y permitir el reconteo de votos en esos casos.
En tal oportunidad, en un exceso de euforia y ciega autocomplacencia, Sánchez hasta se atrevió a exigir que Keiko Fujimori adelantara —en verdad, reiterara— su compromiso de aceptar los resultados que fueran anunciados por los entes electorales.
Pese a que se había advertido públicamente que el proceso de cómputo de los votos presentaría altibajos en las votaciones de ambos candidatos, según fueran contabilizados los bolsones favorables a cada uno, el entusiasmo inicial del marxista se convirtió en amargura y en claro desafío, e incluso en invitación a desconocer los resultados mediante la violencia; esta última —hay que reconocerlo— a través de voceros oficiosos, como una rabiosa periodista que despotrica del país capitalista en que vive y no se atreve a ir adonde gobiernan sus admirados dictadores. Lo mismo ocurre con otro individuo condenado ya como asesino de policías.
En un abierto desafío a las normas legales vigentes, el partido liderado por quien fue prontamente bautizado como “Sombrero Luminoso 2” presentó extemporáneamente -más allá de la hora prevista para ingresar el recurso y, por tanto, atribuido al día siguiente, esto es, fuera de plazo- un pedido de nulidad de 1,751 mesas, sin cumplir tampoco con pagar la tasa exigible por cada mesa impugnada.
Similares pedidos haría respecto de mesas de votación en algunos países, como Estados Unidos de América y Argentina, además de acusar de actos indebidos a los funcionarios de nuestro Servicio Diplomático.
Queda claro que, para los contendores del fujimorismo en la segunda vuelta electoral, la ley y la voluntad ciudadana valen siempre y cuando les concedan la razón o una indebida ventaja. Caso contrario, patean el tablero.

Por Martha Chávez Cossío.
