Despliegan operativo de búsqueda en toda la región para recuperar el arsenal oficial sustraído tras la emboscada a los efectivos del orden.
La crisis de seguridad ciudadana vulneró gravemente a las propias fuerzas del orden tras registrarse un violento asalto contra dos suboficiales de la Policía Nacional del Perú (PNP) en el distrito de Jacobo Hunter, en Arequipa. El incidente delictivo ocurrió durante la madrugada del miércoles 1 de julio de 2026 y culminó con el despojo de armamento de guerra, municiones de reglamento y dispositivos personales de los custodios, lo que provocó una inmediata movilización táctica de diversas unidades policiales y del Ministerio Público ante el peligro que representa el material robado.
De acuerdo con los reportes preliminares, los dos suboficiales —quienes prestan servicios en la comisaría de Andrés Avelino Cáceres— se encontraban dentro de una unidad móvil estacionada en la urbanización Santa Mónica. Alrededor de las 3:30 de la madrugada, dos delincuentes armados descendieron de un automóvil en la calle Tiabaya, abrieron de forma sorpresiva las puertas del patrullero y redujeron a los agentes mediante agresiones físicas y amenazas de muerte.
Tras neutralizar la capacidad de respuesta de los efectivos, los delincuentes saquearon el vehículo policial y se apoderaron de un importante arsenal logístico del Estado:
- Un fusil de asalto AKM
- Doce cacerinas oficiales abastecidas
- Dos pistolas de reglamento tipo Beretta o similar
- Las llaves de contacto del patrullero, billeteras y teléfonos móviles.
Cámaras de videovigilancia de la zona captaron el momento exacto en que la banda criminal abordó un vehículo de escape tras cometer el atraco. En tanto, los suboficiales agredidos fueron evacuados de urgencia al centro de salud Javier Llosa García, donde recibieron atención médica debido a las contusiones sufridas en el rostro y cuerpo.
Indagación administrativa y presunta negligencia funcional
El área de Robos de la División de Investigación Criminal (Divincri) y el Ministerio Público asumieron el procesamiento de la escena para recopilar evidencias e indicios biológicos. Al tratarse de la pérdida de activos críticos del Estado en pleno horario de servicio, la Fiscalía Militar Policial también abrió una investigación de oficio para determinar las responsabilidades del personal afectado.
Las hipótesis fiscales y los primeros testimonios vecinales señalan que los suboficiales presuntamente se encontraban durmiendo dentro del patrullero con el motor apagado al momento de ser emboscados. Esta línea de investigación administrativa busca esclarecer si existió negligencia o fallas graves en los protocolos de vigilancia táctica, mientras la PNP mantiene activo el plan cerco en todas las salidas de la región de Arequipa para localizar el fusil de largo alcance y capturar a los responsables.
