Las principales redes viales de Bolivia quedaron completamente liberadas y habilitadas para el tránsito terrestre, según informaron fuentes ministeriales. El despeje de las rutas se consolidó tres días después de la entrada en vigor del estado de excepción promulgado por el Poder Ejecutivo con el objetivo de neutralizar las movilizaciones y cortes de ruta que se prolongaron por casi dos meses en el territorio nacional.
La normalización del flujo vehicular permitió una mejora paulatina en el abastecimiento de productos de primera necesidad y combustibles en los centros urbanos más afectados por el desabastecimiento, entre ellos las ciudades de La Paz y El Alto, luego de que las protestas sindicales e indígenas alcanzaran picos de hasta cien puntos de bloqueo simultáneos a nivel nacional.
El mandatario Rodrigo Paz decretó la medida excepcional con la finalidad de restringir las movilizaciones y autorizar la intervención de las Fuerzas Armadas en apoyo a la Policía Boliviana para la remoción de los obstáculos viales. El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, ratificó a través de canales oficiales la reapertura de la infraestructura vial del país.
El conflicto, originado a principios de mayo por demandas vinculadas a la escasez de divisas, el cuestionamiento a la calidad de los carburantes y la exigencia de la renuncia presidencial en el marco de la recesión económica, generó el pronunciamiento conjunto de dieciséis países de la región, incluido Estados Unidos. Dichas naciones manifestaron su preocupación ante las acciones destinadas a debilitar el orden constitucional y respaldaron al gobierno democráticamente electo, instando al cese de las vías de hecho.
Denuncias de financiamiento ilícito y suspensión temporal de las medidas de fuerza
Durante el desarrollo de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) celebrada en Panamá, el presidente panameño José Raúl Mulino sostuvo que organizaciones vinculadas al crimen organizado y al narcotráfico financian a sectores extremistas con la intención de desestabilizar la institucionalidad boliviana mediante mecanismos violentos.
En esa misma línea, la administración del presidente Paz atribuyó la articulación y el soporte logístico de las protestas a la facción liderada por el expresidente Evo Morales, acusación que el entorno del ex-mandatario rechaza. El levantamiento de los últimos cercos viales se ejecutó tras el anuncio de una tregua temporal emitido por Morales, desactivando los últimos focos de resistencia que permanecían concentrados en el departamento de Cochabamba.
