La edificación de un complejo turístico de lujo en una zona ecológica protegida desencadena movilizaciones civiles que exigen la dimisión del jefe de Gobierno, Edi Rama.
Una multitudinaria movilización social recorrió las calles principales de Tirana, la capital de Albania, consolidándose como la protesta de mayor envergadura registrada hasta la fecha en rechazo al megaproyecto inmobiliario de lujo promovido por el entorno familiar del expresidente estadounidense Donald Trump. Al ritmo de consignas ciudadanas, tambores y silbatos, los manifestantes exigieron de forma unánime la dimisión del primer ministro de filiación socialista, Edi Rama, quien permanece al frente del Poder Ejecutivo desde hace más de una década.
Las concentraciones, que se repiten de manera ininterrumpida desde finales de mayo de 2026, expresan el descontento de la sociedad civil ante la concesión de licencias de edificación hotelera a favor de Ivanka Trump y su esposo Jared Kushner dentro de una reserva ecológica marítima de alto valor biológico.
Demandas de transparencia de la sociedad civil y rechazo a la entrega de territorio
Los colectivos sociales y ciudadanos independientes que lideran las marchas nocturnas proyectaron en la fachada de la sede del Ejecutivo la frase institucional «Albania no está en venta», como un mecanismo de protesta contra la supuesta opacidad que rodea las negociaciones del consorcio extranjero con el Gobierno central.
Representantes estudiantiles de la Facultad de Ciencias enfatizaron que el movimiento civil no se opone a las inversiones privadas que generen desarrollo económico, sino a la falta de mecanismos institucionales de participación ciudadana en iniciativas que alteran el entorno urbano y los recursos públicos de las futuras generaciones.
Miembros de la diáspora albanesa en el extranjero retornaron al país balcánico portando enseñas nacionales y estadounidenses para plegarse a la resistencia civil, la cual pretende mantenerse activa de manera indefinida en las calles céntricas hasta lograr un cambio en la conducción del Estado.
Amenaza ambiental en el ecosistema Vjosa-Narta y la isla de Sazan
La controversia técnica y ambiental de la propuesta urbanística radica en que el complejo turístico proyectado consta de dos núcleos de intervención sobre áreas de alta sensibilidad ambiental:
Laguna de Narta: Zona de reserva natural costera indispensable para los ciclos biológicos, alimentación y reproducción de aves migratorias estacionales, entre las que destacan importantes poblaciones de flamencos y especies vulnerables.
Isla de Sazan: Territorio insular deshabitado y antiguo enclave militar estratégico de la era comunista, donde se prevé levantar un resort de menor escala que afectaría los ecosistemas marinos protegidos en las aguas colindantes del mar Mediterráneo.
Especialistas en conservación de la biodiversidad y biólogos locales advirtieron durante los mítines que el paisaje natural Vjosa-Narta constituye uno de los patrimonios ecológicos más significativos de la península de los Balcanes, cuya alteración generaría un impacto irreversible a nivel internacional.
Pese a las objeciones científicas y a la presión popular, el primer ministro Edi Rama ratificó ante las bases de su organización política que no renunciará a su cargo ni paralizará la ejecución de las obras hoteleras.
Asimismo, el jefe de Gobierno defendió las políticas de sostenibilidad de su administración y desestimó la legitimidad de las protestas internas, atribuyendo el origen de las manifestaciones a campañas de desinformación digital orquestadas por ciberactivistas extranjeros y supuestos ataques cibernéticos patrocinados por el Gobierno de Irán.
