Niño de 10 años frustra su propio secuestro en Sarita Colonia al pedir ayuda y aferrarse a una vivienda.
Residentes del asentamiento humano Sarita Colonia, en el Callao, realizaron una masiva protesta frente a la comisaría del sector el martes 12 de mayo para exigir la captura formal de dos mujeres acusadas de intentar secuestrar a un menor de 10 años.
Según las denuncias de los familiares, este incidente no sería un hecho aislado, ya que al menos otras dos menores habrían sido interceptadas bajo la misma modalidad en las últimas horas, lo que ha encendido las alarmas en la comunidad chalaca.
El intento de rapto ocurrió cuando el niño regresaba de comprar su lonchera. Según relató su abuela, Magna Herrera, una mujer descendió de una mototaxi e intentó llevárselo por la fuerza bajo el pretexto de conducirlo a su hogar. El menor evitó el secuestro al aferrarse a las rejas de una vivienda y gritar por auxilio, alertando a dos vecinas que intervinieron para liberarlo del forcejeo.
Minutos después, la familia y los residentes lograron interceptar a la conductora del vehículo y a su cómplice. Los vecinos denunciaron una demora de más de 30 minutos en la llegada del patrullero y señalaron que las sospechosas intentaron huir durante la retención ciudadana.
La situación se tornó más crítica cuando, tras la difusión de videos de la captura, otra familia denunció que una niña de 11 años fue víctima de un intento similar en el parque Backus, presuntamente por la misma mujer.
Denuncias de negligencia y presión social
Los familiares expresaron su indignación ante las dificultades iniciales para asentar las denuncias. Según manifestaron, las autoridades solo agilizaron el proceso formal tras la viralización del caso en redes sociales y la presión ejercida por la turba frente a la dependencia policial. «Si no se hubiera hecho viral, las habrían liberado», afirmó Herrera, quien también reportó presuntos excesos policiales contra las madres de familia durante el traslado de las implicadas.
Los testimonios recogidos coinciden en que los ataques ocurren en horarios de entrada o salida escolar, lo que sugiere un patrón de vigilancia sobre los menores del sector.
Mientras las investigaciones continúan y los niños afectados pasan por las evaluaciones del médico legista, la población del Callao permanece en vigilancia permanente, exigiendo que las detenidas no sean puestas en libertad y que se profundice en la identificación de esta presunta red de trata de menores.
