La Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) y el Colegio de Profesores oficializaron la convocatoria a un paro nacional y movilización masiva para este miércoles 3 de junio, motivados por el rechazo a las directrices económicas y estructurales en materia educativa implementadas por la administración del presidente José Antonio Kast.
La jornada de protesta, que representa la primera convocatoria de gran envergadura del movimiento estudiantil universitario desde el cambio de mando presidencial, está programada para iniciar a las 10:30 horas en las inmediaciones de la estación del Metro Baquedano, en Santiago.
Esta acción se suma a las manifestaciones previas ejecutadas por la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) en el mismo eje urbano, organizadas en respuesta a los lineamientos expuestos durante la reciente Cuenta Pública del Poder Ejecutivo.
Argumentos de los sectores movilizados y críticas al financiamiento estatal
Los representantes de la Confech fundamentaron la paralización de actividades académicas señalando que la actual gestión gubernamental ha orientado sus políticas hacia el sector corporativo privado, en desmedro de las asignaciones de los fondos públicos destinados al soporte estudiantil.
De acuerdo con los portavoces de la organización universitaria, las modificaciones en las partidas del erario nacional se traducen en un recorte de miles de millones de pesos en programas y subvenciones que habían sido consolidados previamente mediante procesos de negociación social.
Los gremios estudiantiles sostienen que estas medidas de ajuste fiscal precarizan el acceso y la permanencia en el sistema educativo superior de los sectores socioeconómicos de menores ingresos.
Adhesión del Colegio de Profesores y balance técnico de la Cuenta Pública
Por su parte, el magisterio chileno ratificó su incorporación orgánica a la jornada de movilización tras un acuerdo adoptado por su directiva nacional. El presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, calificó de insuficientes los anuncios presidenciales en materia escolar, argumentando que el mensaje oficial omitió las reformas estructurales necesarias para resolver las problemáticas de fondo que afectan el ecosistema educativo.
Desde la perspectiva del gremio docente, los planes gubernamentales centrados exclusivamente en la seguridad perimetral -bajo la premisa de «escuelas protegidas»- resultan limitados, puesto que no atienden las variables críticas que originan la violencia escolar, tales como el deterioro de la salud mental comunitaria, el desfase del currículum pedagógico nacional y las condiciones de vulnerabilidad social que impactan directamente a los núcleos familiares del país.
