Reporte especializado identifica fallas estructurales del terreno en sector crítico.
Los movimientos de masa y desprendimientos registrados en el barrio Estrellita del distrito de Chupuro, provincia de Huancayo, constituyen una respuesta geodinámica directa al sacudimiento del suelo generado por el sismo de magnitud 5.1 y su subsecuente secuencia de réplicas.
De acuerdo con el informe técnico emitido por el Instituto Geofísico del Perú (IGP), los fenómenos de inestabilidad física se concentran en las laderas del cerro Pucaá y fueron desencadenados por la reactivación de la falla geológica Altos del Mantaro.
El estudio especializado determinó que las vibraciones sísmicas actuaron como el factor detonante sobre un terreno previamente debilitado, descartando de manera categórica las versiones extraoficiales de los residentes locales que atribuían los estruendos y emisiones de polvo a presuntas manifestaciones volcánicas, emanaciones gaseosas o afloramientos de aguas termales.
El presidente ejecutivo del IGP, Hernando Tavera, precisó que la evaluación geológica determinó que el cerro Pucaá posee una configuración morfológica y litológica altamente vulnerable, caracterizada por la presencia de rocas intensamente fracturadas y material terroso meteorizado.
Estas condiciones intrínsecas del relieve facilitan que los derrumbes se desplacen de forma vertical y a gran velocidad a través de las cárcavas naturales de la montaña en dirección al sector urbano conocido como Cinco Esquinas. La movilización de estos volúmenes de escombros genera fuertes ruidos por impacto y densas nubes de polvo en suspensión que alarmaron a la población civil, configurando un escenario de riesgo latente debido a la baja competencia mecánica del suelo ante solicitaciones dinámicas extremas.
Parámetros del evento telúrico principal y vulnerabilidad estacional
El evento matriz que desestabilizó la zona ocurrió el sábado 18 de julio a las 21:24 horas, localizándose el epicentro a 7 kilómetros al sur de la provincia de Chupaca, en la región Junín. El reporte sismológico oficial detalló una profundidad focal de 24 kilómetros y una intensidad evaluada entre IV y V en la escala de Mercalli Modificada dentro del área epicentral.
Los especialistas del IGP subrayaron en el documento técnico que este tipo de laderas inestables responden de manera crítica ante dos factores desencadenantes principales: la demanda sísmica por fallamiento activo y la saturación de los suelos durante la temporada de lluvias periódicas, elementos que incrementan la probabilidad de ocurrencia de deslizamientos complejos o flujos de lodo destructivos.
Mediante la publicación y entrega formal de este diagnóstico instrumental, la entidad científica adscrita al Ministerio del Ambiente busca dotar a los comités regionales de Defensa Civil y a las autoridades municipales de Junín de herramientas técnicas rigurosas para la toma de decisiones.
La caracterización física del comportamiento geodinámico del cerro Pucaá delimita las zonas de peligro no mitigable y sirve como base cartográfica para el diseño de planes de contingencia, reubicación preventiva o estabilización de taludes.
Con esta medida, se espera reducir los niveles de vulnerabilidad de los asentamientos humanos expuestos en las faldas de la estructura montañosa y mitigar el impacto socioeconómico ante futuros eventos sísmicos en el valle del Mantaro.
