EE. UU. alega prácticas comerciales injustificadas para imponer barreras y desata una inmediata crisis diplomática global.
La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, oficializó la aplicación de nuevos gravámenes arancelarios de entre el 10% y el 12,5% a las importaciones provenientes de más de 80 países. Washington justificó la restricción comercial alegando que dichas naciones carecen de normativas eficientes para erradicar el ingreso de mercancías producidas mediante trabajo forzoso.
Las tarifas entraron en vigor a las 00:01 horas de este viernes, sustituyendo al arancel global temporal del 10% que venció el jueves. La Casa Blanca sustentó legalmente la medida en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, luego de que el fuero judicial estadounidense limitara la aplicación previa de tasas globales bajo la Sección 122. El representante comercial de EE. UU., Jamieson Greer, defendió el alcance de la norma como un mecanismo idóneo para suprimir las prácticas laborales sancionadas.
Fuerte rechazo de las potencias de América Latina y resguardo de México
La medida punitiva generó una inmediata contraofensiva diplomática en la región:
- Brasil: El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva acusó a Washington de instrumentalizar los derechos laborales como un pretexto proteccionista. Según la Cámara Americana de Comercio para Brasil (Amcham Brasil), este incremento —el segundo en menos de una semana— eleva la carga arancelaria acumulada sobre las exportaciones brasileñas al 37,5%.
- Chile: La Cancillería chilena impugnó los argumentos de la Casa Blanca, argumentando que el país posee una sólida institucionalidad laboral. El gremio agropecuario advirtió sobre el grave impacto en la competitividad y la estabilidad laboral del sector.
- México: La Secretaría de Economía reportó que el 85% de sus exportaciones quedó blindado con arancel cero gracias a los mecanismos de protección del T-MEC, manteniendo inalterable su régimen previo de intercambio.
- Panamá: El Ministerio de Comercio e Industrias celebró la exclusión del país de la lista negra, ratificando la solidez de las relaciones bilaterales con Washington.
Asia y Oceanía exigen respetar los acuerdos comerciales bilaterales
En el bloque de Asia-Pacífico, los gobiernos aliados manifestaron su profunda disconformidad y exigieron mantener el cumplimiento de los tratados vigentes:
- Japón: El portavoz gubernamental, Minoru Kihara, tildó la decisión de «lamentable» y defendió la conformidad de la industria nipona con los estándares internacionales. Tokio prevé hacer valer el acuerdo bilateral de 2025 que fijó una tasa del 15% a cambio de una inversión de 550.000 millones de dólares en territorio estadounidense.
- Corea del Sur: Se activaron consultas de alto nivel con el fin de preservar el entendimiento recíproco que estipula un tope arancelario del 15%.
- Australia y Nueva Zelanda: El ministro de Comercio australiano, Don Farrell, calificó las tarifas de «incompatibles» con su TLC, mientras que el primer ministro neozelandés, Christopher Luxon, denunció la falta de evidencias técnicas en la investigación de la Casa Blanca.
- Filipinas: Gremios empresariales expresaron preocupación por la pérdida de competitividad que induce la tasa del 12,5%, mientras que el sector oficial ratificó su alineamiento con los convenios de la OIT.
Canadá intensifica negociaciones ante amenaza de mayores gravámenes
En el extremo norte, el primer ministro canadiense, Mark Carney, confirmó que Ottawa ha acelerado las gestiones con el gobierno estadounidense para consolidar un acuerdo comercial amplio. La estrategia busca neutralizar la entrada en vigor, prevista para el 19 de agosto, de un arancel aduanero del 50% sobre una gama crítica de productos canadienses.
El ministro de Comercio Bilateral, Dominic LeBlanc, matizó que la inclusión de su país en la actual lista no fue sorpresiva y reiteró el compromiso mutuo de descontaminar las cadenas de suministro norteamericanas de prácticas de explotación laboral.
