El flujo de capitales del sector privado se consolidará como el principal catalizador de la actividad económica en el Perú a lo largo del presente año 2026, sustentado de manera estructural en el rendimiento técnico de los sectores minero y de la construcción. De acuerdo con las proyecciones macroeconómicas analizadas por Karla Gaviño, especialista de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico, la tendencia de expansión del Producto Bruto Interno (PBI) mantiene una trayectoria positiva alineada con las expectativas del mercado internacional. Las estimaciones analíticas del BBVA consignan que la producción nacional registró una tasa de crecimiento de 3.5 % durante el primer trimestre, proyectándose un cierre anual con un incremento agregado cercano al 3 %.
El dinamismo proyectado para la minería y la construcción se encuentra supeditado a la capacidad institucional del Estado para viabilizar el destrabe de carteras de inversión minera y megaproyectos de infraestructura vial y portuaria. Gaviño detalló que para apuntalar el sector construcción será indispensable potenciar los mecanismos de Asociaciones Público-Privadas (APP), las adjudicaciones mediante Obras por Impuestos (OxI) y los planes de inversión consignados en el Plan Nacional de Infraestructura Sostenible para la Competitividad, herramientas que requieren de previsibilidad jurídica y estabilidad política para la atracción de corporaciones globales.
Divergencias sectoriales, expectativas del mercado y riesgos fiscales
La matriz productiva nacional incorporará el aporte de las actividades vinculadas a la agroexportación, cuyo rendimiento final se encuentra condicionado por las anomalías hidrometeorológicas derivadas del Fenómeno El Niño, variables ambientales que inciden directamente en los volúmenes de cosecha y las cadenas logísticas de despacho exterior.
Paralelamente, los agentes económicos e inversionistas internacionales mantienen una postura de prudencia y evaluación técnica frente a la coyuntura político-electoral y la instalación de nuevas administraciones gubernamentales en los niveles subnacionales y central, monitoreando la continuidad de los marcos regulatorios y los convenios de Gobierno a Gobierno (G2G).
A pesar de que las fortalezas de la economía peruana radican en su solidez macroeconómica y en los términos de intercambio favorables por la cotización de los commodities, la sostenibilidad de las metas financieras enfrenta contingencias internas y externas identificadas por la academia:
Riesgos fiscales: Presión sobre la caja fiscal debido a iniciativas legislativas orientadas al incremento del gasto corriente y el potencial incumplimiento de las reglas de consolidación fiscal.
Riesgos sociales y operativos: Emergencia de conflictividad social en los entornos de influencia directa de los yacimientos mineros clave y retrasos administrativos en los permisos ambientales.
Ejes de sostenibilidad: Exigencia de un fortalecimiento de la transparencia institucional y una estrategia frontal contra la corrupción para mitigar los sobrecostos en los contratos públicos.
