Foto: canalb.pe
Todos hemos escuchado hablar del cambio climático: fenómenos que hacen que el clima pase del frío al calor, de las sequías a las inundaciones catastróficas y de la estabilidad climática a las tormentas eléctricas y los temporales de lluvia y viento.
La mayoría considera que el cambio climático se pudo prevenir y evitar, pero lo cierto y concreto es que, en el Perú y a nivel global, todo viene cambiando con alarmante rapidez.
No vayan a creer que me he convertido en meteorólogo. Les doy este ejemplo real porque la política también puede tener un cambio climático que hoy sí se puede prevenir.
¿Cuál es el clima político actual? Digamos que es de un mesurado optimismo. Es el de una población atenta a que el nuevo gobierno cambie las cosas para bien.
¡Pero cuidado! Si no se toman las medidas adecuadas, ese mesurado clima de optimismo puede pasar muy rápidamente a una tormenta de pesimismo.
Porque lo que está en juego ya no es solo el nivel de respaldo al gobierno, sino su capacidad para reencauzar las expectativas y darle un horizonte de esperanza a su gestión.
Así, en un escenario como el actual, el estado de ánimo se transforma, más que nunca, en un campo de batalla donde chocan y se miden fuerzas en direcciones opuestas: por un lado, el gobierno y el oficialismo buscan transformar el pesimismo en optimismo; por el otro, la oposición trata de convertir el pesimismo en un malestar activo que, a partir de determinado momento, pueda convertirse en un agente movilizador que nos lleve, otra vez, a las censuras y vacancias.
Keiko merece que los peruanos le demos la oportunidad de capitalizar y hacer que la sensación de optimismo sea permanente. Merece que tengamos paciencia. Pero, al mismo tiempo, debe darse cuenta de que la paciencia en política siempre tiene fecha de vencimiento.
Podríamos decir que, en esta primera semana como presidenta en ejercicio, está viviendo una especie de «luna de miel» con la ciudadanía.
Pero vayamos a la realidad: la luna de miel será corta por dos razones.
La primera: porque no obtuvo un triunfo categórico que garantice un respaldo ciudadano masivo.
La segunda: porque la oposición será sanguinaria y hará todo lo posible para que le vaya mal.
Amigos, lamentablemente, no podemos hacer mucho contra el cambio climático, pero este nuevo gobierno tiene la obligación de hacer todo lo necesario para que la izquierda caviar no cumpla su objetivo.
Y eso lo logrará si este gobierno entiende la diferencia que existe entre la realidad palaciega y la del poder, y la realidad real.
Si lo logra, comenzaremos a vivir el cambio de ciclo que todos estamos esperando.
