En las mallas de las galerías tecnológicas de Wilson, en las salas de cabinas de internet de San Juan de Lurigancho o en los hogares de Trujillo y Arequipa, la escena se repite sin descanso desde hace más de una década. Jóvenes con audífonos puestos gritan coordenadas en tiempo real, coordinan emboscadas perfectas y celebran la caída del «Trono» enemigo con el mismo ímpetu y pasión desbordantes con el que se grita un gol de la selección peruana en la última fecha de las Clasificatorias. Para el público general, se trata simplemente de un videojuego de estrategia; Para la juventud local, en cambio, Dota 2 representa una auténtica pasión colectiva, un camino de superación profesional y un orgullo de representación patria en los escenarios internacionales más competitivos de los esports.
Esta devoción no es casualidad ni un fenómeno aislado. En enero de 2021, Luis Carrillo Pinto, director ejecutivo de Live Media, definió con precisión esta devoción popular al calificar a Dota 2 como » como el fútbol para los gamers peruanos «. En aquella emblemática temporada de la Liga DPC de Sudamérica, más del 75% de los equipos participantes eran de origen peruano, consolidándose al país como la capital indiscutible de los deportes electrónicos en toda la región. Mientras en otras latitudes dominaban títulos alternativos o consolas de última generación, los jugadores locales hicieron de la plataforma de Valve su terreno de juego preferido, transformando las cabinas públicas en semilleros de talento donde la destreza táctica y la agresividad en el mapa se perfeccionaron a fuerza de horas de juego y competitividad barrial.
El salto de los gamers peruanos al resto del mundo
Ese talento surgió en la práctica cotidiana no tardó en dar el salto continental e irrumpir en la élite internacional. El punto de silencio histórico ocurrió durante The International 2019 en Shanghái, cuando el conjunto de Infamous Gaming recibió una hazaña inolvidable al ubicarse entre los ocho mejores equipos del mundo y asegurar un premio de 845.000 dólares. Apenas dos años después, en The International 2021 celebrado en Bucarest, la presencia nacional alcanzó un récord de representación: diez jugadores peruanos compitieron en la cita máxima del videojuego. Aquella delegación histórica estuvo integrada por los planteles de Thunder Predator (cinco peruanos), Beastcoast (cuatro peruanos) y el experimentado Enzo «Timado» Gianoli vistiendo la camiseta del equipo norteamericano Undying.
La máxima cita de los esports volvió a convocar las miradas de millones con la realización de The International 2026, celebrado en las instalaciones del reconocido Oriental Sports Center de Shanghái. Durante el certamen, que albergó a los 16 mejores colectivos del planeta, las acciones iniciaron con una reñida fase de grupos entre el 13 y el 16 de agosto, para dar paso al evento principal disputado entre el 20 y el 23 de agosto de 2026. Tras jornadas inolvidables de alta estrategia, la escuadra de Team Spirit hizo historia al coronarse tricampeona mundial. En una emocionante e intensa serie final extendida a cinco mapas el 23 de agosto, el conjunto europeo dobló a Team Vision por 3-2, adueñándose de un premio de 1.416.786 dólares y alzando el cotizado Aegis de los Campeones.
Por el lado de nuestra región, la representación en la cita mundialista de Shanghái se definió a través de la clasificatoria sudamericana, donde el conjunto de LGD Gaming (anteriormente conocido como HEROIC) impuso su jerarquía. En la serie decisiva por el único cupo de la zona, derrotaron con categoría por 3-0 a la escuadra de PlayTime. Ya en el evento principal de The International 2026, el representante sudamericano batalló en las fases iniciales hasta asegurar una posición entre el puesto 9 y el 13 del torneo, adjudicándose una recompensa de 60.158 dólares.
Miles de personas siguen a los jugadores en las plataformas.
Esta enorme penetración cultural y la constante cobertura mediática han transformado también la forma en que los aficionados interactúan con las competencias. En la actualidad, el seguimiento de la disciplina comparte espacio natural con los deportes tradicionales en las plataformas digitales. Hoy las apuestas de Dota 2 figuran en los mismos menús que el fútbol o la vóley en varias plataformas, reflejando el impacto cotidiano de una actividad que mueve pasiones y genera audiencia constante durante cada fin de semana de torneos internacionales.
A pesar de no haber alcanzado las instancias finales en Shanghái, la competitividad de los profesionales peruanos se mantiene firme de cara al futuro. Muestra de ello fue lo ocurrido a inicios de agosto en los Games of the Future 2026 disputados en Kazajistán. En dicho certamen, los jugadores peruanos Elvis «Scofield» De la Cruz, Máximo «Wits» Orozco y Yelstin «ElMisho» Verde brillaron con el equipo PlayTime, alcanzando el título del torneo y obteniendo un bote colectivo de 350.000 dólares tras imponerse 3-0 en la gran final ante Yakult Brothers. Con este antecedente y la constante renovación de jóvenes promesas en las salas de juego locales, la escena peruana de Dota 2 demuestra que su pasión sigue intacta, lista para encarar la siguiente temporada internacional y volver a situar la bandera nacional en lo más alto del podio mundial.
