La coordinación de campaña de Luiz Inácio Lula da Silva confirmó que el mandatario brasileño aceptó levantar el secreto bancario y telefónico de los candidatos y sus familias de cara a la segunda vuelta electoral de este domingo, respondiendo al desafío planteado por su contendiente, Flávio Bolsonaro.
Durante una rueda de prensa, Camilo Santana, coordinador del Partido de los Trabajadores (PT), señaló que el jefe de Estado no presenta objeciones a las condiciones exigidas por la oposición, siempre y cuando estas sean formalizadas y divulgadas íntegramente ante el Tribunal Superior Electoral (TSE).
El equipo oficialista estableció el mediodía de este jueves como plazo límite para que el aspirante del derechista Partido Liberal proceda a transparentar sus registros financieros y de comunicaciones. Desde el PT cuestionaron la demora de la contraparte en asumir el compromiso, señalando que quien no tiene nada que ocultar debió aceptar el reto lanzado durante el debate televisivo del pasado domingo, donde Lula da Silva propuso someter al escrutinio público las cuentas de ambos círculos cercanos para demostrar honestidad en la función pública.
Tras presentar formalmente las autorizaciones ante el organismo electoral para liberar los datos del mandatario, su esposa y sus hijos, el oficialismo aceptó ampliar la revisión a figuras vinculadas al entorno gubernamental, incluyendo al exjefe de gabinete Marco Aurélio Santana Ribeiro, a José Ferreira da Silva y a la empresaria Roberta Luchsinger. Con estas medidas, la campaña del PT busca presionar a la oposición para que cumpla con los requisitos establecidos antes de que expire el plazo fijado para la contienda electoral.
