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Artículo de opinión
La seguridad ciudadana se ha mantenido como protagonista en el debate público en estos días. Incluso en el Parlamento han logrado materializar una interpelación al ministro del Interior, el general César Astudillo, la cual se dará esta semana. Considero precipitada una potencial censura al titular de esta cartera, cuando ni siquiera se cumplen dos meses desde que el gobierno se instaló.
Sí creo que es fundamental que, aprovechando esta interpelación, el ministro pueda explicar con claridad y detalle cuál es el plan y la visión del Ejecutivo para el fortalecimiento de las capacidades de la Policía Nacional del Perú. Asunto que aún no conocemos, ni fue tocado con amplitud en el mensaje presidencial ni en la presentación de la política general de gobierno del PCM Luis Galarreta, e incluso se observa de manera borrosa en el pedido de facultades legislativas del gobierno al Congreso. Apenas han existido algunas breves menciones en recientes entrevistas de la presidenta Keiko Fujimori.
Como he comentado en este mismo diario, el peligro conceptual que se cierne sobre el país respecto al tema de la seguridad es que el gobierno pareciera insistir en que las Fuerzas Armadas protagonicen esta lucha, cuando por número, por historia, por especialidad, por marco normativo, etc., es la Policía Nacional la que debe protagonizar esta batalla. Es por eso que es clave que podamos saber qué piensa concretamente hacer el Ejecutivo con la Policía Nacional del Perú. ¿Cuál es su plan? No basta con el necesario cambio en la Comandancia General de la PNP.
La Policía Nacional requiere mayor presupuesto y es por eso que considero un error que el presupuesto 2027 destinado a seguridad, proyectado como propuesta del Ejecutivo para la discusión del Congreso de cara a noviembre, sea menor de lo que fue para el 2026. Si está claro que se requiere mayor inversión en seguridad —lo que el aprismo llamó en campaña el “Shock de Seguridad”—, no tiene sentido que el presupuesto para el año que viene sea menor. Es algo que el Congreso debe corregir, así como ajustar el incremento desmedido al sector Defensa en el mismo proyecto de Presupuesto.
La Policía Nacional requiere una inversión fuerte en potenciar su inteligencia, creando, como hemos planteado, un grupo especial de inteligencia orientado a la búsqueda y captura de los cabecillas de la criminalidad transnacional extranjera. Una suerte de GEIN 2.0. La institución requiere sentar ya las bases para poder incrementar su número en los próximos años hasta llegar a duplicarlo. Requiere incrementar dramáticamente el número de policías dedicados a la investigación criminal.
Requiere, naturalmente, mejorar sus comisarías y conectarlas todas con buena internet. Requiere equipamiento, requiere armas, requiere vehículos, requiere tecnología y software. Requiere, además, que el poder político respete su institucionalidad, asunto que en varios gobiernos lamentablemente fue trastocado.
Es por eso que desde la sociedad civil debemos apuntalar esta discusión. En esa línea, el día jueves de esta semana a las 7 de la noche haremos con el “Centro para la Democracia Social” un conversatorio reuniendo a generales en retiro de la Policía Nacional del Perú para que nos compartan su visión acerca de qué es lo que hay que hacer con la institución. Debatiremos cuál es el concepto adecuado entre reorganización, modernización, reforma, refundación y fortalecimiento de capacidades de la PNP. A quienes tengan interés en este tema trascendental los esperamos.
