El crudo West Texas Intermediate (WTI), referente clave en los mercados internacionales, cerró la semana previa en 91,5 dólares por barril, lo que representa un incremento del 9,9 % y su desempeño semanal más sólido desde mediados de julio, según señala el último Reporte Trimestral Macroeconómico y de Mercados de Credicorp Capital y el BCP.
De acuerdo con el documento, esta escalada obedece a la reanudación de los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán, las advertencias de Israel sobre eventuales incursiones contra la infraestructura energética iraní y el acoplamiento formal de la Unión Europea a las sanciones económicas promovidas por la administración estadounidense.
A este escenario se suma la resolución de la OPEP+ —alianza compuesta por la Organización de Países Exportadores de Petróleo y socios estratégicos como Rusia— de congelar el incremento paulatino de sus cuotas de producción para octubre de 2026, interrumpiendo la expansión de la oferta que se venía ejecutando en meses previos.
Estrechez en el mercado de refinados y proyección de déficit global
Las interrupciones en refinerías clave de Rusia y Medio Oriente, sumadas a los bloqueos de rutas marítimas y la contracción en los envíos de crudo iraní, generaron una marcada escasez global de combustibles refinados. En este contexto, el precio del diésel en Estados Unidos alcanzó un máximo histórico de 5,85 dólares por galón.
Por su parte, la Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que el mercado enfrentará un déficit global de 1,8 millones de barriles diarios durante el tercer trimestre de 2026, situándose como la brecha de suministro más pronunciada desde el año 2021.
Diego Camacho, economista senior de Credicorp Capital, precisó que el reciente repunte responde fundamentalmente a factores de oferta en un entorno donde los analistas evalúan los datos de inflación y la trayectoria de las tasas de interés de los principales bancos centrales. El especialista advirtió que estos eventos geopolíticos pueden alterar las proyecciones de precios y condicionar las decisiones monetarias.
El informe concluye que la atención financiera continuará concentrada en la divulgación de los indicadores inflacionarios de agosto en Estados Unidos, fundamentales para anticipar los próximos pasos de la Reserva Federal. En simultáneo, Europa observa con cautela la evolución energética tras registrar una inflación anual del 3,3 % en agosto, impulsada mayoritariamente por los costos de la energía.
