Hallazgos en Chan Chan aportan detalles inéditos sobre el vínculo entre las civilizaciones precolombinas y sus ancestros.
El reciente hallazgo de una plataforma funeraria intacta en el Complejo Arqueológico Chan Chan ha revelado que la sociedad chimú concebía el plano terrenal y el celestial como un continuo en el que la vida proseguía tras la muerte. El sitio albergaba los restos de un personaje principal de alto estatus y de 37 acompañantes (38 individuos en total), registrando evidencias de uso y rituales continuos desarrollados tras el deceso de la figura central.
El arqueólogo principal del proyecto, Jorge Meneses, explicó a la Agencia Andina que la cámara del personaje central presentó un contexto funerario secundario. La presencia de piezas óseas parcialmente alteradas -como fragmentos de cráneo, mandíbula y tejidos delgados- no respondió a saqueos o huaquería, sino a prácticas de manipulación ritual ejecutadas por la propia familia o por los administradores de la plataforma. Se plantea que partes de la osamenta pudieron ser extraídas para usarse como amuletos o reliquias.
La estructura arquitectónica se compone de tres cámaras dispuestas estratégicamente:
Cámara central: Mide 1,2 metros de ancho por 5 metros de fondo y cuenta con un ingreso a través de una escalinata de 2,5 metros de profundidad. Contenía los restos del individuo principal sobre una trama de hilos rojos y amarillos, rodeado de artefactos ceremoniales como orejeras, vasos, emblemas metálicos, cuentas de collar y conchas de Spondylus. A sus lados se hallaron dos acompañantes agrupados en un ordenamiento simbólico de dualidad que combinaba Spondylus y conchas de Conus fergusoni.
Cámaras laterales: Tienen dimensiones de 1,5 metros de ancho, 8 metros de largo y 3,5 metros de profundidad. Una de ellas no registró restos humanos pero albergó armas y distintivos metálicos; la otra contenía los restos de 20 individuos sepultados con objetos de valor.
Bienes de Prestigio, pigmentación sagrada y estatus social
Entre el ajuar funerario destaca un cofre de madera con 20 piezas textiles finamente bordadas y asas con motivos de Spondylus. Asimismo, se recuperaron puntas de porras, un marcador de tumba labrado y varas de 1,70 metros revestidas con láminas cortantes, las cuales el equipo de investigación clasifica como báculos de poder.
Un rasgo distintivo fue el uso del pigmento rojo, considerado sagrado en los ritos fúnebres chimús. De los 38 esqueletos, solo el personaje principal (en la mandíbula) y dos acompañantes superiores (en el cráneo) presentaron esta coloración. La presencia de vasijas con rostros pintados de rojo refuerza la hipótesis de que las autoridades o deudos aplicaban este tinte sobre el rostro de los difuntos durante las ceremonias.
Respecto a la jerarquía del individuo, el enterramiento fue localizado adosado al muro sur del conjunto amurallado Utzh An, fuera de los recintos palaciegos donde solían yacer los gobernantes (Chimo Cápac). Por ello, el equipo investigador concluye que se trató de una figura de alto rango dentro de la estructura política o de un líder perteneciente a un valle aledaño.
El descubrimiento fue presentado formalmente en Chan Chan con la participación del ministro de Cultura, Alberto Beingolea, autoridades del Gobierno Regional de La Libertad y el arqueólogo Walter Alva. La investigación empleó a 95 trabajadores entre técnicos y auxiliares, proyectando la culminación de la fase de excavaciones para las próximas dos semanas. Posterior al trabajo de conservación in situ, el área será sellada preventivamente para proteger la estructura ante el impacto del fenómeno El Niño.
