Reforma estructural apunta a reorientar la matriz económica y dinamizar la atracción de capitales extranjeros
El Parlamento chileno aprobó la mayor parte del paquete de reformas estructurales impulsado por el Poder Ejecutivo, una iniciativa orientada a reorientar la matriz económica del país y dinamizar la atracción de capitales extranjeros.
El proyecto de ley, que constituye uno de los pilares programáticos de la administración de José Antonio Kast, superó el debate parlamentario quedando pendiente únicamente la votación de una norma final para su posterior promulgación, marcando con ello un cambio de tendencia respecto a la política fiscal de la última década.
El marco normativo introduce incentivos tributarios específicos entre los que destaca la reducción progresiva del impuesto a la renta corporativa para grandes empresas, el cual descenderá del 27% al 23% a fin de aproximarse a los estándares de las economías desarrolladas. Asimismo, la reforma establece el congelamiento de las condiciones tributarias por un periodo de 20 años para aquellos proyectos de inversión que superen los 350 millones de dólares, e introduce la obligación estatal de reembolsar los gastos de inversión a las compañías cuyas licencias ambientales sean revocadas en sede judicial.
Cuestionamientos de la oposición y análisis del impacto fiscal
El bloque opositor y diversos sectores de la sociedad civil manifestaron su rechazo a la propuesta legal debido al impacto potencial sobre las finanzas públicas. La bancada de izquierda argumentó que la disminución de las tasas impositivas corporativas debilitará de forma severa la recaudación fiscal, comprometiendo los presupuestos destinados a los programas de asistencia social, salud y educación pública.
Analistas de opinión pública señalan que la desaprobación ciudadana a la rebaja impositiva empresarial alcanza el 56%, mientras que la oposición política formalizó su decisión de recurrir ante el Tribunal Constitucional para impugnar extremos específicos del texto aprobado, mecanismo que podría postergar la entrada en vigencia del marco legal.
Desde la perspectiva técnica gubernamental, el Ministerio de Hacienda defendió que las medidas remueven barreras burocráticas en materia de permisos sectoriales y otorgan certezas jurídicas indispensables para reactivar la inversión privada y el empleo. Expertos en ciencia política precisaron que la norma representa un quiebre en la tendencia observada desde el año 2014, periodo en el cual el debate legislativo chileno se centró exclusivamente en el incremento de la presión tributaria.
Proyecciones macroeconómicas y estabilidad del Ejecutivo
La validación parlamentaria de este paquete económico ocurre en un escenario de ajuste en las metas de crecimiento de mediano plazo para el país. El resultado legislativo es evaluado como un avance político crítico para la gestión de Kast, cuyo nivel de aprobación venía registrando tendencias a la baja en las mediciones locales.
En el plano macroeconómico, el Ejecutivo chileno ajustó a la baja sus proyecciones de crecimiento anual, modificando la meta del 4% al 3.5% hacia el año 2030, fecha en la que concluirá el actual mandato presidencial de 4 años.
