La docente es recordada por fundar el Taller 72, hito fundacional e independiente de la disciplina del grabado peruano.
La Universidad Nacional Autónoma de Bellas Artes del Perú (Unabap) expresó su profundo pesar ante el fallecimiento de la renombrada artista plástica y educadora Catalina Eulalia Orsero Zunino, quien partió a los 93 años de edad en su residencia del distrito de Lince.
Nacida en Chincha, Ica, en 1933, dedicó su vida a la producción plástica y a la pedagogía tras formarse profesionalmente en la Facultad de Arte de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Desde su incorporación al cuerpo docente de la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1985, la «profesora Lali» consolidó un fuerte vínculo de estima y respeto con múltiples promociones de estudiantes, dejando una huella profunda en la formación técnica y humana de los nuevos creadores del país.
La fundación del Taller 72 y el impulso al arte gráfico autónomo
El mayor impacto de Orsero Zunino en la plástica contemporánea radica en su rol como cofundadora del Taller 72, plataforma colectiva nacida con el propósito de brindar un espacio de producción y especialización técnica para los grabadores recién egresados de las academias locales.
Registros del portal especializado Canal Museal catalogan a esta iniciativa como el primer taller de grabado independiente operativo en el territorio nacional, el cual mantuvo una participación activa en la escena artística entre los años 1972 y 1994 desde su primera sede ubicada en el distrito de La Victoria.
En este espacio, Orsero lideró la disciplina gráfica junto a creadores destacados como Miguel Gutiérrez, Jorge Ara, Alberto Agapito, Cristina Dueñas y Gabriela De Bernardi, descentralizando la práctica del arte impreso fuera de los claustros tradicionales.
Trascendencia pedagógica y preservación de su legado
A través de un pronunciamiento oficial emitido en sus plataformas institucionales, las autoridades de la Unabap resaltaron la invaluable contribución de la maestra en la difusión de las técnicas tradicionales de litografía e intaglio.
La institución remarcó que su labor formativa no solo preservó el rigor de los procesos de impresión clásicos, sino que expandió el panorama del arte gráfico peruano hacia nuevas búsquedas expresivas. Los restos de la grabadora y escultora fueron velados en estricto privado acompañados por sus familiares y allegados cercanos, mientras que el ámbito académico ratificó el compromiso de resguardar y catalogar su producción artística como un componente fundamental del patrimonio visual peruano.
