El Pentágono ha actualizado su estimación sobre el costo de la guerra de Estados Unidos contra Irán, situando la cifra en 29.000 millones de dólares. Este incremento, que suma 4.000 millones de dólares en tan solo dos semanas, responde a los gastos operativos y a la necesidad de reparación y reemplazo de equipos militares.
La revelación se produce en un contexto de presión legislativa, donde el Congreso exige transparencia sobre el financiamiento de un conflicto que impacta severamente en la economía estadounidense.
La prolongación de las hostilidades ha generado consecuencias directas en la estabilidad financiera del país:
Inflación récord: Los datos oficiales reflejan que la inflación ha alcanzado su nivel más alto en tres años, impulsada por el aumento de los precios del combustible.
Aprobación presidencial: Más de la mitad de los votantes desaprueba la gestión económica del presidente Donald Trump, según sondeos recientes del Financial Times.
Combustible militar: El costo del barril de combustible para las fuerzas armadas subió de 154 a 195 dólares, encareciendo el mantenimiento de las operaciones en la zona de conflicto.
Reservas de municiones y presupuesto de defensa
Durante las audiencias en el Capitolio, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, enfrentó críticas incluso de sectores republicanos por la falta de claridad en el financiamiento.
Se estima que el ejército ha consumido años de reservas críticas de municiones, lo que obligará a la Casa Blanca a solicitar un presupuesto suplementario al Congreso. Pese a esto, el Pentágono proyecta una solicitud de presupuesto récord de 1,5 billones de dólares para el año fiscal 2027, una cifra que representa un aumento del 44 % respecto al gasto actual, pero que originalmente no contemplaba el conflicto con Irán.
Contexto geopolítico y estatus del conflicto
El presidente Trump ha manifestado su disposición a retomar la campaña de bombardeos si no se alcanza un acuerdo con Teherán, señalando que el actual alto el fuego se encuentra en una fase crítica. En el ámbito internacional, la administración busca que China ejerza su influencia sobre el régimen iraní, considerando que Pekín es uno de los principales compradores de su petróleo.
Hasta el momento, los esfuerzos diplomáticos no han logrado reabrir el estrecho de Ormuz, corredor vital por donde transita el 20 % del crudo mundial, bloqueado desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero de 2026.
