Andreína Farías fue hallada sin vida tras una visita de técnicos de telecomunicaciones para una instalación de internet.
El 14 de mayo, en San Bartolo, al sur de Lima, Andreína Farías Torres, una joven madre venezolana de 31 años, falleció trágicamente. Dos técnicos de PC Telecom, empresa contratista de Claro, quienes habían ido a su casa para instalar internet, son los presuntos responsables.
Detalles del crimen
Las cámaras de seguridad muestran que los técnicos llegaron al domicilio de Andreína alrededor de las 11:00 a.m. y estuvieron allí hasta pasadas las 10:00 p.m. Durante ese tiempo, la joven denunció haber sido abusada sexualmente. Al intentar evitar que huyeran, se interpuso frente a su vehículo, siendo atropellada y arrastrada antes de que los agresores escaparan.
La Policía Nacional del Perú (PNP) identificó rápidamente a los sospechosos: Rubén Darío Cueva Velásquez y Jean Carlos Montero Huaylinos, ambos con antecedentes policiales.

Captura de uno de los implicados
Casi dos semanas después del suceso, la PNP detuvo a Rubén Darío Cueva Velásquez y lo trasladó a la sede de la Dirincri en el Cercado de Lima. Aunque los detalles de su captura no se han revelado, se sabe que las cámaras de seguridad dentro y fuera de la vivienda de Andreína fueron clave para su ubicación.
Cueva Velásquez ya tenía un historial de violencia; su propia madre lo denunció en 2019 por maltrato físico. Además, varias clientas han reportado insinuaciones y conductas intimidatorias por parte de Cueva y su compañero durante visitas técnicas anteriores.
Mientras tanto, Jean Carlos Montero Huaylinos, el otro técnico de PC Telecom, sigue prófugo. Las autoridades esperan que Cueva revele información crucial para su pronta captura.
La vida de Andreína y el impacto de su muerte
Andreína Farías había emigrado de Venezuela en 2019 en busca de un futuro mejor para sus cinco hijos. Empezó trabajando como lavaplatos y logró ascender a ayudante de cocina. Su trágica muerte ha desatado una ola de indignación y protestas en San Bartolo, donde vecinos y amigos exigen justicia y mayor seguridad para los migrantes. Un amigo de la víctima, Makel Buenapico, comentó que Andreína se mudaba a un piso más amplio para mayor comodidad de sus hijos, lo que motivó la solicitud del servicio de internet. «Verla cómo llegó, progresar y salir adelante por sus hijos, es lo que cuesta aceptarlo. Pudo ser mi hija o mi hermana», expresó Buenapico.
Por su parte, la empresa Claro emitió un comunicado lamentando lo sucedido, informando que separó a los trabajadores implicados y presentó una denuncia penal. La compañía enfatizó que los hechos ocurrieron «fuera del marco del servicio de instalación, en un entorno de carácter privado», pero reafirmó su compromiso de colaborar con la PNP y el Ministerio Público.
