El accionar criminal ya no se limita a las zonas periféricas de Lima, sino que se ha trasladado a distritos considerados seguros como San Isidro, Miraflores, La Molina, a pesar de que estas jurisdicciones cuentan con cámaras de videovigilancia, serenos y vehículos modernos.
Según cifras de la policía, a nivel de Lima Metropolitana este año se registraron 912 denuncias por homicidio y 10.562 denuncias por extorsión en distritos como Miraflores, San Borja, San Isidro, Magdalena, Jesús María. Y la tendencia es a seguir creciendo.
El analista de datos Juan Carbajal destaca que Miraflores alcanzó un pico de 149 denuncias registradas por extorsión en el 2023; bajó en el 2024 a 53 casos, y en el 2025 ha vuelto a subir con 74 denuncias. San Borja presenta la misma situación, también alcanzó un pico en el 2023; descendió a casi la mitad en el 2024 y ha vuelto a subir en el 2025.
“Y el mismo panorama se observa en Pueblo Libre, en San Isidro, Magdalena y Lince, los cuales van por el mismo camino de superar al año 2024”, explica. Mientras que en La Molina la situación es más crítica, pues en lo que va del 2025 el número de denuncias por extorsión es de 141, siendo la cifra más alta en los últimos seis años.
Al respecto, el exministro del Interior Wilfredo Pedraza, señala que la extorsión, particularmente, está presente en todos los distritos, solo que acentuado en los distritos de la periferia, porque hay menos seguridad.
“Pero no están ajenos a esa realidad Miraflores, San Isidro, San Borja. Lo cierto es que (estos delitos) no tienen la intensidad de otros distritos, como San Juan de Lurigancho, pero hoy se visibilizan un poco más, porque a pesar de haber márgenes razonables de seguridad con el serenazgo y con la Policía, esa presencia no es suficiente para generar distritos seguros. Yo diría que el principal factor es la escasa presencia policial”, anota.
