Fuente: MiVet
Aunque suelen asociarse al envejecimiento, las cataratas también pueden aparecer en perros jóvenes por causas hereditarias o congénitas, afectando su visión y bienestar.
Las cataratas en perros se producen por la pérdida de transparencia del cristalino, lo que genera visión borrosa y dificultades para reconocer objetos o desplazarse en espacios poco iluminados. Aunque la mayoría de casos se presentan en animales mayores, existen cataratas congénitas y hereditarias que pueden aparecer desde los primeros meses de vida, especialmente en razas como el cocker spaniel, caniche, bichón maltés o bulldog francés.
Los síntomas iniciales incluyen tropiezos, inseguridad al caminar y cambios en la respuesta visual. Por ello, los especialistas recomiendan chequeos oftalmológicos periódicos, incluso en perros jóvenes, para detectar la enfermedad a tiempo. La prevención y el diagnóstico temprano son claves para evitar complicaciones como el glaucoma o la pérdida total de visión.
Cuando las cataratas avanzan, la cirugía es el único tratamiento eficaz. Mediante la técnica de facoemulsificación se retira el cristalino afectado y se coloca una lente intraocular, lo que permite recuperar la visión en muchos casos. Con atención veterinaria adecuada, los perros pueden mantener una buena calidad de vida pese a esta condición.
Las cataratas no son exclusivas de la vejez: también afectan a perros jóvenes y requieren atención temprana. Con controles regulares y cuidados responsables, es posible proteger la salud ocular de las mascotas.
