Exigencias económicas ascendían a S/20,000 como inscripción y S/5,000 cada quince días.
La Policía Nacional del Perú (PNP) ejecutó la captura de los presuntos integrantes de «Los Occidentales», una organización delictiva dedicada a la extorsión y el sicariato contra gremios de transporte público en Lima Norte. Las investigaciones policiales vinculan directamente a esta red criminal con el homicidio de Simón Gómez, un conductor de la empresa ETUPSA que fue atacado por sicarios en plena ruta de servicio, así como con múltiples atentados contra las flotas de otras compañías del sector.
Las pesquisas fiscales detallaron que la banda operaba bajo un esquema financiero de extorsión sistemática, exigiendo a las empresas de transportes un desembolso inicial de S/20,000 para permitirles circular, seguido de cuotas quincenales fijas de S/5,000 que eran cobradas bajo amenazas de muerte tras meses de hostigamiento.
Estructura operativa y perfil de los detenidos en el brazo armado
El comandante Anthony Barrios Chan, jefe de la División de Investigación de Homicidios, detalló que la organización delictiva funcionaba mediante una estricta división de roles y tareas delictivas para asegurar el éxito de sus incursiones. Las autoridades identificaron un circuito compuesto por los autores materiales de los disparos, los encargados de la logística para el abastecimiento de armas, los choferes encargados del traslado previo y los colaboradores dedicados a facilitar la huida de las escenas del crimen. Con base en los informes de inteligencia criminal en Lima Norte, se identificó a los ciudadanos Mauricio González, Luis Solórzano, Pedro González y Junior Querales como los presuntos componentes de la facción armada de la red, confirmándose que los cuatro implicados son de nacionalidad venezolana y registraban una condición migratoria irregular dentro del territorio peruano.
Análisis técnico del modus operandi: El circuito de los atentados
La identificación y posterior captura de la banda se consolidó gracias al análisis de los patrones delictivos repetidos en cada ataque, los cuales contemplaban fases de vigilancia de los paraderos, traslado estratégico de los tiradores y coordinación en tiempo real con redes de apoyo vehicular. El registro de las cámaras de seguridad de los distritos afectados permitió descifrar la metodología utilizada en los crímenes: un automóvil de color gris se encargaba de movilizar al sicario hasta las inmediaciones del objetivo; posteriormente, el atacante abordaba una motocicleta conducida por un cómplice para efectuar los disparos en movimiento y, consumado el homicidio, empleaban la misma unidad menor para escapar hasta un punto de encuentro donde el automóvil gris los aguardaba para sacarlos de la zona.
Este seguimiento tecnológico e informático permitió a los agentes ubicar el mencionado vehículo gris estacionado en los exteriores del inmueble que servía como centro de operaciones de la banda, procediéndose con la intervención inmediata.
Asimismo, el análisis forense y la reconstrucción de escenas del delito permitieron a la División de Homicidios conectar este mismo automóvil con el asesinato de Raúl Marcano, conductor de la empresa El Rápido, perpetrado bajo la misma modalidad de traslado y fuga el pasado 14 de febrero en las calles del distrito de San Martín de Porres.
