El complejo arqueológico María Fortaleza de T’aqrachullo, un imponente asentamiento prehispánico ubicado en la provincia cusqueña de Espinar que supera en casi cinco veces la extensión superficial de Machu Picchu, registró un incremento sustancial en el flujo de excursionistas nacionales y extranjeros. La titular de la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) de Cusco, Rosa María Candia, informó que las visitas diarias se elevaron de un promedio histórico de entre cuatro y diez personas a un registro actual que oscila entre los 80 y 120 usuarios por jornada, una tendencia alcista consolidada a partir de la reciente publicación del atractivo en la revista científica internacional National Geographic.
Refuerzo en la conservación y acondicionamiento técnico del recinto
Ante el incremento de la demanda, la DDC Cusco reforzó los esquemas de vigilancia y las tareas de mantenimiento permanente mediante la asignación de personal técnico adicional para garantizar la integridad de las estructuras. El monumento, edificado a 4,100 metros sobre el nivel del mar en el distrito de Suykutambo, alberga más de 550 construcciones habitacionales y funerarias distribuidas en un área protegida de 17,000 hectáreas.
Tras un proceso de restauración ejecutado entre los años 2019 y 2024, el perímetro cuenta con infraestructura básica habilitada, que incluye servicios higiénicos, señalética interna coordinada y un centro de interpretación arqueológica.
Planificación multisectorial y regulación del acceso sostenible
El acceso al sitio arqueológico se mantiene temporalmente bajo la modalidad de ingreso gratuito mientras concluyen las fases de implementación logística y la formalización de la directiva de uso sostenible. Con el objetivo de ordenar el desarrollo de la actividad turística, se instaló una mesa técnica integrada por el Gobierno Regional del Cusco, la Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo (Gercetur) y los gobiernos locales de Espinar y Suykutambo.
Entre los acuerdos principales destaca el inicio del proceso de jerarquización institucional para incorporar formalmente a T’aqrachullo en el catálogo de circuitos oficiales de la región, además del diseño próximo de un reglamento que defina la capacidad de carga del monumento para segmentar el ingreso de visitantes por franjas horarias.
Secuencia ocupacional y hallazgos arqueológicos de valor patrimonial
Los estudios científicos liderados en la zona demuestran una secuencia de ocupación continua que abarca un horizonte temporal de tres milenios, iniciando en el año 1,400 antes de Cristo hasta la transición colonial en 1,535 d.C. Las investigaciones constatan la superposición de influencias arquitectónicas y culturales correspondientes a las sociedades preincas Colla y Wari, seguidas por tres fases de administración incaica (Inca Cusco, Inca Chiquito y Chiquibambía), cumpliendo funciones de carácter político, administrativo, residencial y ceremonial.
Durante las excavaciones en los recintos domésticos y altares se recuperaron bienes de alto valor histórico, entre los que destacan:
- Indumentaria litúrgica: Más de 3,000 lentejuelas metálicas diminutas manufacturadas en metales preciosos, las cuales formaban parte de un uncu o chaqueta ceremonial de la élite gobernante.
- Orfebrería y textilería: Brazaletes, tupus (prendedores andinos), conopas talladas en piedra con iconografía de camélidos, y piezas ornamentales de oro, plata y bronce.
- Lítica y cerámica: Vajilla ceremonial Wari e Inca, morteros rituales y puntas de proyectil talladas en obsidiana pertenecientes al Periodo Formativo.
Las autoridades del sector proyectan un nuevo pico de concurrencia durante el presente mes de junio debido a las festividades jubilares de la región Cusco, por lo que la Gercetur iniciará programas corporativos de capacitación dirigidos a los orientadores turísticos y a las comunidades campesinas del entorno para dinamizar la economía local bajo un enfoque de sostenibilidad comunitaria.
