Perú consolidó su rol estratégico en la lucha global contra el narcotráfico tras su participación en la IV Reunión Anual de COPOLAD III y la XXVI Reunión de Alto Nivel del Mecanismo UE-CELAC en República Dominicana. Durante el encuentro, el país asumió la co-presidencia regional del mecanismo, reafirmando su adhesión a la Declaración de La Paz como eje de la cooperación birregional y enfatizando la necesidad de una responsabilidad compartida frente a una economía ilícita global cada vez más adaptable.
Liderazgo regional y diagnóstico del narcotráfico
Al asumir la co-presidencia, el titular de Devida, Hugo Begazo de Bedoya, advirtió que el tráfico ilícito de drogas opera como una red compleja impulsada por la demanda internacional. A pesar de que Perú logró reducir en un 3.3 % la superficie de cultivos de coca durante 2024, el funcionario señaló que aún persisten riesgos de expansión en áreas vulnerables, lo que obliga a los países de producción, tránsito y consumo a ejecutar acciones colectivas más operativas y menos burocráticas.
El ejecutivo destacó que la Unión Europea no solo es el destino principal de la cocaína peruana, sino un mercado en expansión. En este sentido, instó a que la colaboración técnica europea se traduzca en un apoyo operativo más agresivo, centrado en el intercambio de inteligencia, el control de rutas, la investigación financiera para la recuperación de activos y labores de interdicción más eficaces.
Pilares de la Política Nacional de Drogas al 2030
La estrategia peruana se articula bajo tres lineamientos fundamentales: la reducción de la oferta, la prevención del consumo y el Desarrollo Alternativo Integral y Sostenible (DAIS). Begazo de Bedoya subrayó que el desarrollo alternativo es la herramienta clave para ofrecer economías lícitas a comunidades vulnerables, alejándolas de la dependencia del narcotráfico.
Impacto ambiental y metas bilaterales
Un punto crítico de la intervención fue la alerta sobre la degradación de la Amazonía, donde el narcotráfico acelera la deforestación y la destrucción de ecosistemas. Finalmente, tras reunirse con el director de COPOLAD III, Borja Díaz, el representante peruano abogó por metas más ambiciosas que incluyan un incremento en la erradicación de cultivos y un control más riguroso de los insumos químicos utilizados en la producción de estupefacientes.
