Continúan los ataques aéreos contra enclaves operativos del grupo mientras se refuerza la cobertura a la incursión terrestre.
Delegaciones de alto nivel de Estados Unidos e Irán se reúnen en Islamabad para negociar el fin del conflicto regional bajo la mediación del primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif, en un escenario marcado por la desconfianza mutua y el despliegue militar en el estrecho de Ormuz.
El encuentro cuenta con la participación del vicepresidente estadounidense JD Vance, acompañado por Steve Witkoff y Jared Kushner, mientras que la representación iraní está encabezada por Mohammad Bagher Ghalibaf y el canciller Abbas Araqchi.
El inicio de las conversaciones ocurre tras la llegada de ambas comitivas a la capital paquistaní bajo estrictas medidas de seguridad y declaraciones cruzadas donde Vance exigió una negociación de buena fe y Ghalibaf manifestó su escepticismo ante lo que calificó como promesas incumplidas en el pasado por parte de Washington.
Las condiciones previas establecidas por las administraciones de Donald Trump y el líder supremo Mojtaba Khamenei reflejan posturas distantes. Estados Unidos demanda el desmantelamiento del programa nuclear iraní, el cese de la fabricación de misiles balísticos y la cancelación del apoyo de Teherán a organizaciones como Hezbollah, los Hutíes y Hamas, además de denunciar la represión interna que dejó miles de víctimas en enero pasado.
Por su parte, Irán exige el levantamiento de sanciones, la liberación de activos congelados, el reconocimiento de su derecho a enriquecer uranio y el retiro de las fuerzas de combate estadounidenses de la zona, sumando pedidos de reparaciones económicas para la reconstrucción del país y el fin de las resoluciones en su contra por parte del Consejo de Seguridad de la ONU.
En el ámbito operativo, la tensión se ha intensificado debido al tránsito de dos destructores de misiles guiados de la Armada estadounidense por el estrecho de Ormuz, siendo la primera operación de este tipo desde el inicio de las hostilidades.
El presidente Trump calificó la maniobra como una limpieza de esta ruta estratégica, la cual ha permanecido bloqueada por Irán desde finales de febrero. Según informes de medios internacionales, la incursión naval no fue coordinada con las autoridades de Teherán, lo que pone a prueba la vigencia del frágil alto el fuego y las garantías de libre tránsito marítimo que forman parte de las actuales exigencias en la mesa de diálogo.
