Trump prevé una resolución rápida del conflicto ante la voluntad de paz de ambas partes.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo de alto el fuego de 10 días entre Israel y Líbano, el cual incluye al grupo Hezbolá y entrará en vigor este jueves a las 21:00 GMT. Este pacto surge tras negociaciones directas en Washington y busca sentar las bases para una reunión histórica entre Benjamin Netanyahu y Joseph Aoun en la Casa Blanca durante los próximos días.
La tregua fue calificada por Trump como el resultado de conversaciones «excelentes» con los mandatarios de ambos países. Para garantizar la estabilidad del proceso, se ha designado una comisión de alto nivel integrada por el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el jefe militar Dan Caine. El objetivo principal es transformar este cese de hostilidades en una paz duradera, en lo que Trump define como la resolución del décimo conflicto internacional bajo su gestión.
Compromisos y condiciones de los actores
El éxito de la medida depende del cumplimiento de condiciones específicas por cada parte involucrada:
- Líbano: El Departamento de Estado confirmó que el gobierno libanés tomará medidas concretas para evitar ataques de Hezbolá contra territorio israelí.
- Hezbolá: El movimiento chiíta anunció que respetará la tregua, supeditando su cumplimiento a que Israel detenga totalmente los ataques y los asesinatos selectivos contra sus integrantes.
- Israel: Benjamin Netanyahu destacó la oportunidad de alcanzar un acuerdo de paz histórico, aunque advirtió que el ejército israelí mantendrá una franja de seguridad de 10 kilómetros en el sur de Líbano durante el periodo de cese al fuego.
A pesar del anuncio diplomático, la situación en el terreno sigue siendo crítica. Hostilidades recientes han dejado un saldo de más de 2,000 fallecidos y un millón de desplazados en Líbano. Por ello, el ejército libanés ha instado a la población civil a no regresar aún a sus hogares en el sur del país por motivos de seguridad.
Este acercamiento rompe con décadas de hostilidad técnica y representa el contacto diplomático más significativo entre ambas naciones desde 1993, buscando poner fin a una escalada que se intensificó tras la ofensiva contra Irán iniciada el pasado febrero.
