Franco Consoli
Por Franco Consoli
Artículo de opinión
#ElUltimoRound
Desde hace años que lo veníamos advirtiendo: las entidades electorales no iban a garantizar la transparencia de estas elecciones. El 2021 vimos como las elecciones fueron más que cuestionadas, pero lo de este domingo ha sido una cuestión inaudita. Corvetto y compañía, ejemplos de pulcritud, según la izquierda de salón peruana, han evidenciado este fin de semana su extrema incompetencia. Conllevando así que el día lunes 13 de abril, también parte de la población vote, una situación sin precedentes.
Este triste epilogo -parcial- electoral, ha dejado a miles de peruanos sin poder ejercer concretamente sus derechos. Más de 60 mil peruanos no pudieron sufragar por culpa de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, que no pudo cumplir con su función más básica y vital, para la cual tiene cinco años para hacer la preparación logística, como es la correcta entrega de actas.
Pero la realidad es que este número, de sesenta mil peruanos, se queda corto. El 13% de las mesas en Lima no estaban abiertas a las 2:00 p.m. cuando a las 7:00 a.m. debían haber estado todas listas para funcionar. De esta forma, son cerca de 850 mil los peruanos cuyos derechos se vieron violentados por la ONPE. Lo que conlleva a que el número de afectados que no pudieron ejercer su derecho a sufragar correctamente sea evidentemente mucho más elevado que solo 60 mil personas. ¿Todos los afectados podrán votar el 13? Difícilmente.
Y además de ellos, están los que se ven afectados post sufragar. Las mesas que fueron aperturadas después de las 2:00 p.m. por culpa de la ONPE han sido descartadas, pese a que cuenten con votos. Ejemplo de ello son las mesas en el colegio Virgen del Rosario en Manchay, Pachacamac, donde las actas llegaron a las 3:00 p.m. Pese a llegar a destiempo, la entidad de manejada por Corvetto engañó a los votantes, abrió mesas después de las dos de la tarde, permitió que los peruanos voten y después sutilmente, en la noche han descartado las mesas por abrirse fuera del tiempo permitido.
Lo indignante, es que la izquierda caviar peruana, aquella que se acuña de “centro” no se ha indignado en lo más minimo por esta severa irregularidad. En vez de ello se han dedicado a atacar a la derecha, llamándolos conspiradores e irresponsables por acusar de fraudulentas las elecciones. Ningun atisbo de indignación. Ninguna acusación contra el jefe de la ONPE. Van a la retorica “si pasaba en Puno nadie se indignaría”.
¿Cómo pueden hacerse los demócratas?
Más aún cuando la ONPE reconoció que conocían de las falencias desde la madrugada y fueron incapaces de encontrar una solución pronta, en el unico día donde dicha institución de verdad importa. Pero claro, con las disculpas de Corvetto ya está todo saldado y no hay derechos violentados. Esa es la izquierda caviar -de centro- de nuestro país.
Mientras tanto, la derecha peruana acusa de que se está aplicando la operación Morrocoy en el Perú, estrategia electoral utilizada por el chavismo, que consiste en provocar retrasos técnicos, como las aperturas fuera de tiempo, en sectores estratégicos para evitar que el votante opositor ejerza su derecho. Sin embargo, la izquierda dirá que es conspiración, y que las elecciones en Venezuela siempre han sido transparentes. Nunca hay posibilidad de fraude mientras la izquierda gobierne las instituciones del Estado.
Y a todo esto, se acabó la igualdad de condiciones en las elecciones, dado que los miles de peruanos que votarán hoy lunes tendrán un conocimiento real de como está la situación electoral, conociendo la boca de urna y los resultados del conteo rapido de Datum.
De esta forma, mientras se escribe la presente columna, Datum ha emitido el conteo rapido colocando a Keiko Fujimori en un virtual primer lugar y a Rafael López Aliaga en un virtual segundo lugar. Un resultado que ojalá sea la realidad.
Este ha sido el epilogo electoral del domingo 12 de abril, con unas tristes elecciones, no solo desde lo político sino desde lo institucional también. Una vez más sometidos a una gran farsa, de la cual eres muy “facho” si te atreves a reconocer como tal.
