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En un escenario marcado por la inminente llegada del Fenómeno El Niño, la salud mental infantil y familiar se consolida como un pilar fundamental que a menudo suele ser postergado en comparación con la atención física tradicional. Ante este panorama crítico, las recomendaciones brindadas por especialistas en salud mental cobran una relevancia vital para concientizar a la ciudadanía sobre la importancia de la prevención emocional. La salud integral de una sociedad no puede concebirse de manera aislada si se descuidan las afectaciones a nuestra salud mental y los niveles de angustia que generan las emergencias climáticas.
La magíster Mercedes Arévalo Guzmán, jefa del departamento de promoción de salud mental de la DEIDAE de salud colectiva del Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado – Hideyo Noguchi” (INSM “HD-HN”), enfatizó la necesidad ineludible de desterrar los estigmas y prejuicios arraigados. Solicitar la asistencia oportuna de profesionales de la salud mental no constituye un síntoma de desequilibrio, sino una acción responsable para afrontar crisis. Situaciones desfavorables como los desastres naturales suelen desencadenar episodios severos de ataques de pánico, ansiedad generalizada y depresión profunda en diversos sectores de la comunidad.
Frente a este contexto de vulnerabilidad, el primer paso fundamental radica en reconocer y expresar abiertamente las emociones internas sin temor a ser juzgados. El miedo se posiciona como una de las reacciones más intensas y naturales del ser humano al enfrentar escenarios adversos, por lo que minimizarlo o reprimirlo resulta contraproducente para el equilibrio emocional. Los núcleos familiares más cercanos deben constituir un espacio seguro de diálogo donde los menores y adultos puedan manifestar sus temores de manera constructiva.
Uno de los mensajes orientadores más destacados de la especialista consiste en evitar rigurosamente la exposición de los niños, adolescentes y personas vulnerables a noticias exageradas o de carácter catastrófico. Las transmisiones alarmistas y sensacionalistas multiplican exponencialmente el pánico infantil, generando escenarios de angustia extrema e innecesaria que afectan directamente su desarrollo cognitivo y emocional. En su lugar, se aconseja fomentar un entorno hogareño equilibrado que priorice contenidos informativos objetivos y de tinte constructivo.
Asimismo, las recomendaciones prácticas para amortiguar el impacto psicológico incluyen la integración de rutinas de actividad física constante y espacios dedicados a la recreación saludable. Escuchar música agradable, compartir momentos de esparcimiento en familia y disminuir de manera drástica el uso excesivo de dispositivos móviles y celulares contribuyen de forma directa a la reducción de los niveles de estrés acumulado. Estas medidas preventivas deben complementarse de manera estricta con una adecuada nutrición diaria para salvaguardar el bienestar integral.
Para aquellos ciudadanos que ya experimentan cuadros clínicos complejos como la depresión, trastornos de ansiedad o insomnio recurrente, la intervención profesional oportuna es indispensable. El Ministerio de Salud ha dispuesto herramientas de acceso rápido como la línea gratuita 113, opción 5, la cual se encuentra operativa las veinticuatro horas del día para brindar orientación psicológica inmediata. Tras una primera evaluación en los centros de salud locales, las personas pueden ser derivadas a los centros de salud mental comunitaria distribuidos estratégicamente a nivel nacional.
Un sector especialmente vulnerable dentro de estas dinámicas de crisis es el de los cuidadores principales y líderes de familia, quienes suelen postergar sus propias necesidades. La carga física y mental derivada de asistir permanentemente a familiares afectados genera un desgaste profundo, por lo que resulta imperativo establecer redes de apoyo interno. La estructuración de turnos de descanso y la validación de sus propias emociones permiten mitigar el agotamiento crónico sin caer en sentimientos de culpa injustificados.
Ante la ausencia de una red de apoyo familiar extensa durante las emergencias, los espacios de escucha y los canales de ayuda institucional desempeñan un rol salvavidas. Las estrategias implementadas durante crisis previas demostraron que la habilitación rápida de líneas de soporte emocional ayuda significativamente a los cuidadores a canalizar la tensión acumulada.
Es fundamental que la comunidad y las instituciones reconozcan la necesidad de proteger la salud mental de quienes sostienen emocionalmente a los más vulnerables.
El mensaje central de las magister Arévalo insta a la población a mantener la serenidad, la empatía y la responsabilidad al momento de comunicar e interpretar los hechos noticiosos. Cuidar la mente mediante el deporte, la recreación y el afecto familiar constituye la mejor barrera de contención frente a cualquier desastre natural venidero.
La salud mental no es un lujo ni un aspecto secundario, sino la piedra angular que garantiza la resiliencia y la recuperación integral de toda la sociedad peruana.
