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Expertos advierten riesgos políticos y recomiendan ampliar el acceso de las Mypes al crédito formal
La Cámara de Comercio de Lima (CCL) destacó que el sistema financiero peruano es uno de los más sólidos de la región, con capacidad para seguir impulsando el crecimiento económico incluso en un contexto preelectoral.
Durante el Desayuno Empresarial “Perspectivas del Sistema Financiero Peruano: Riesgos y Oportunidades hacia 2026”, la presidenta del Gremio de Servicios de la CCL, Yolanda Torriani, señaló que el año 2026 será decisivo para la economía nacional, por lo que resulta fundamental evaluar el desempeño del sistema financiero frente a los desafíos políticos y estructurales.
Por su parte, el vicepresidente del gremio, Juan Lazarte, resaltó que el Perú no ha enfrentado crisis financieras significativas en las últimas décadas, lo que refleja su estabilidad y capacidad de adaptación. Sin embargo, advirtió sobre el riesgo de propuestas políticas que buscan intervenir en el sistema bancario, como la imposición de tasas, que podrían afectar el dinamismo económico.
Lazarte también subrayó la necesidad de mejorar el acceso de las micro y pequeñas empresas (Mypes) al financiamiento formal, mediante productos financieros adecuados que eviten el uso del crédito informal, especialmente en regiones con baja bancarización.
Desde la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), el jefe del Departamento de Investigación Económica, Renato Ravina, indicó que los ejercicios de estrés aplicados por la entidad confirman que el sistema financiero peruano mantiene suficiente solidez en términos de capital y liquidez, lo que garantiza la protección de los ahorros del público y el acceso al crédito para empresas y familias.
Ravina agregó que, pese a la incertidumbre interna y externa, el sistema financiero ha demostrado resiliencia operativa y prudencia regulatoria, factores clave para sostener la confianza del mercado.
El economista jefe para Perú del BBVA Research, Hugo Perea, coincidió en que la economía peruana mantiene un desempeño cercano a su nivel potencial, con fundamentos macroeconómicos sólidos que permitirán enfrentar mejor los retos externos.
Según Perea, el país crecería un 3.1 % en 2025 y 2026, en un escenario marcado por cautela en el gasto público debido al proceso electoral, una mejora gradual en la inversión y un impulso transitorio al consumo por los retiros de fondos previsionales.
No obstante, hacia el mediano plazo (2027–2030), se anticipa una desaceleración del crecimiento económico a 2.5 %, debido al deterioro institucional, el avance de la inseguridad y la pérdida de fortaleza fiscal.
A pesar de estos riesgos, los especialistas coincidieron en que el Perú mantiene oportunidades importantes para elevar su productividad y alcanzar un desarrollo más sostenible, siempre que se fortalezcan las instituciones y se promueva la inclusión financiera.
