El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, presentó el informe trimestral de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, que abarca el período comprendido entre el 27 de marzo y el 26 de junio de 2026. En el documento, el secretario general destacó el firme compromiso democrático de la ciudadanía colombiana durante los recientes comicios presidenciales y formuló un llamado directo para garantizar una transición de mando fluida, cooperativa y ordenada, orientada a salvaguardar los progresos consolidados en la ejecución del Acuerdo Final de Paz. El informe oficial fue expuesto en Nueva York por Miroslav Jenča, representante especial del secretario general y jefe de la misión en territorio colombiano.
El reporte internacional enfatiza que el relevo en el Poder Ejecutivo coincide con una coyuntura decisiva para la estabilidad del país. Guterres resaltó la solidez institucional y los niveles históricos de participación electoral registrados en el proceso que concluyó el pasado 21 de junio con la elección de Abelardo De La Espriella como presidente de la República, quien asumirá sus funciones constitucionales el próximo 7 de agosto. El secretario general ratificó la plena disposición del organismo internacional para continuar brindando asistencia técnica y acompañamiento al Estado colombiano en la construcción de una paz sostenible y de largo plazo.
Durante la campaña presidencial, las demandas de seguridad y la consolidación de la paz volvieron a situarse en el centro del debate público. Frente a este panorama, la ONU remarcó que una ejecución más profunda del Acuerdo de Paz, con especial énfasis en los programas de reincorporación, garantías de seguridad y la reforma rural integral, resulta indispensable para mitigar los focos de criminalidad. El análisis técnico del organismo asocia de forma directa los índices más severos de violencia territorial con aquellas zonas geográficas donde la implementación de las políticas de pacificación ha sido insuficiente o tardía.
Evaluación de progresos, deudas pendientes y reinserción social
Las Naciones Unidas identificaron avances paulatinos en la aplicación de las medidas contempladas en el documento de 2016, aunque advirtieron una marcada desigualdad en la ejecución de estos compromisos según cada región. Entre los principales desafíos estructurales identificados figura la urgencia de fortalecer la presencia del Estado en los territorios más golpeados por el conflicto armado, así como optimizar la articulación entre las diferentes entidades gubernamentales para asegurar que la inversión social llegue de manera efectiva a las poblaciones vulnerables.
Un eje prioritario para el éxito del proceso reside en el soporte que reciben más de 11,000 excombatientes que permanecen activos en su proceso de reincorporación a una década de haberse suscrito el tratado de paz. Para consolidar de forma definitiva su tránsito hacia la vida civil, la ONU calificó como indispensable el reforzamiento de los esquemas de protección física para este colectivo, a la par del diseño de nuevas oportunidades de desarrollo económico y productivo que faciliten su sostenibilidad autónoma dentro de la legalidad.
