El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, arremetió contra la política exterior de la administración de Donald Trump en entrevistas con el diario El País y el semanario Der Spiegel.
El mandatario brasileño sentenció que «Trump no ha sido elegido emperador del mundo» y denunció que ningún líder tiene la facultad de amenazar la soberanía de otras naciones ni de vulnerar la Constitución de Estados Unidos o la Carta de la ONU mediante agresiones unilaterales.
Lula advirtió sobre el peligro real de una tercera guerra mundial si persisten las políticas de intervención arbitraria. Según el líder suramericano, un conflicto de esta escala sería diez veces más devastador que la Segunda Guerra Mundial.
Criticó que se inviertan 2,7 billones de dólares en defensa mientras el mundo carece de liderazgos que prioricen el combate al hambre y la paz global, comparando el escenario internacional actual con un «barco a la deriva sin capitán».
Postura frente a Irán, Cuba y Venezuela
El mandatario brasileño fue enfático al rechazar las presiones de Washington en diversos frentes:
- Irán: Condenó las amenazas de agresión que ponen en riesgo la estabilidad de Asia Occidental y afectan la economía de las poblaciones más pobres en África y América Latina.
- Cuba: Calificó de inaceptable el bloqueo económico de siete décadas que impide el acceso a alimentos y combustible. Exigió que se respete el derecho de la isla al desarrollo y a la independencia energética.
- Venezuela: Defendió la importancia de reconocer los resultados electorales de julio de 2024 como vía para la paz y rechazó que Estados Unidos pretenda gestionar la política interna de una nación soberana.
Relación comercial y diplomática
En el ámbito bilateral, Lula subrayó que el trato entre jefes de Estado debe regirse por los intereses nacionales y no por afinidades ideológicas. Destacó como un logro diplomático que, tras negociaciones y fallos judiciales en EE. UU., se lograra eliminar en noviembre de 2025 un arancel del 40 % que afectaba a las exportaciones brasileñas. Finalmente, instó a las potencias a actuar bajo un orden mundial basado en el respeto mutuo y el derecho internacional.
