Foto: Presidencia de la República
Gobierno cesa a cuatro representantes diplomáticos encargados de las relaciones con diez naciones y un fuero internacional.
A tan solo seis días de la segunda vuelta electoral, el Gobierno de José María Balcázar dispuso el cese inmediato de embajadores peruanos en destinos de alta relevancia geopolítica, tales como Estados Unidos, España, Francia, India y Costa Rica.
Aunque los nombramientos políticos suelen concluir naturalmente el 28 de julio, la actual administración optó por adelantar el relevo diplomático, una medida que ha suscitado múltiples interrogantes sobre su oportunidad y conveniencia.
La decisión, oficializada mediante resoluciones supremas, impacta directamente en la representación del Perú ante nueve países, un principado y un organismo internacional. Entre los cambios más destacados figuran:
- Luis Iberico Núñez: Finaliza sus funciones en España, el Principado de Andorra y la Organización Mundial del Turismo.
- Alfredo Ferrero Diez Canseco: Concluye su gestión en Estados Unidos, incluyendo la cancelación de sus cartas credenciales y plenos poderes.
- Javier Paulinich Velarde: Cesa como representante en India, con concurrencia en Bangladesh, Maldivas, Nepal y Sri Lanka.
- Carlos Hakansson Nieto y Stephen Haas Del Carpio: Dejan sus funciones en Costa Rica y Francia, respectivamente.
La resolución se ejecuta en un momento crítico, dado que naciones como Estados Unidos albergan a las comunidades de votantes peruanos más numerosas en el exterior. Diversos analistas y observadores políticos han cuestionado la celeridad de estos cambios en la recta final de la campaña, señalando que la salida simultánea de estos representantes añade una tensión innecesaria al proceso electoral.
Si bien el Ejecutivo justifica estas remociones bajo las facultades de las normas que regulan el Servicio Diplomático de la República, el debate público se ha centrado en la falta de previsibilidad.
Inconsistencias en los plazos de salida
El cese de Alfredo Ferrero en Washington ha causado especial extrañeza. El diplomático había manifestado recientemente ante la prensa que su salida estaba prevista para el término del mandato presidencial, con el fin de facilitar una transición ordenada para que la nueva administración designara a su sucesor.
La decisión de acelerar su retiro mediante resolución oficial ha tomado por sorpresa al entorno político, que ahora analiza las posibles implicancias de dejar vacantes estas plazas estratégicas a pocos días de elegir a un nuevo mandatario.
