El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, oficializó la actualización del recuento de daños y decesos ocasionados por el desastre sísmico a mitad de semana.
El presidente del Parlamento de Venezuela, Jorge Rodríguez, emitió un informe oficial en el que confirmó el incremento a 1,450 víctimas mortales a consecuencia de los dos fuertes sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron la región norte del país el pasado miércoles.
A través de una señal televisiva estatal, la autoridad legislativa calificó el desastre como la catástrofe natural más devastadora en la historia de la nación. Asimismo, el balance gubernamental fijó la cifra de personas heridas en 3,150, lo que representa un ajuste a la baja respecto al reporte previo, e identificó un total de 12,721 familias damnificadas que requieren asistencia humanitaria urgente tras perder sus hogares.
El impacto material del evento sísmico arroja un saldo crítico de 774 edificaciones afectadas o colapsadas, de las cuales 189 presentan destrucción total y 585 registran daños estructurales de consideración parcial. La emergencia civil compromete también el sistema de salud pública debido a averías reportadas en 38 hospitales y centros médicos, sumado a daños en 44 complejos comerciales y más de 1,600 infraestructuras civiles de diversa índole. Debido a la gravedad de la situación, los equipos de primera respuesta coordinaron el traslado de 527 pacientes de alta complejidad desde el estado de La Guaira, epicentro de los daños principales, hacia la red de clínicas y hospitales públicos de Caracas.
Para agilizar las operaciones de búsqueda y remoción de escombros, el contingente de asistencia extranjera ascendió a 2,624 rescatistas internacionales dotados de unidades caninas especializadas, vehículos de apoyo técnico y cerca de 85 toneladas de material médico y quirúrgico de urgencia. A nivel local, los canales de participación civil registran a más de 7,800 voluntarios centralizados en el Poliedro de Caracas. En paralelo al despliegue operativo, el gobierno activó líneas de soporte de salud mental especializadas en la contención de cuadros de ansiedad y estrés postraumático, junto con una base de datos digital orientada a la identificación y rastreo de ciudadanos desaparecidos cuyo paradero sigue siendo reportado activamente por familiares en redes sociales.
