Un nuevo desprendimiento de masa glaciar se registró en el nevado Yanapaccha, ubicado en el Parque Nacional Huascarán, en la región Áncash. El evento, ocurrido a las 15:00 horas del domingo, no reportó víctimas mortales, heridos ni personas desaparecidas.
El presidente de la Asociación de Guías de Montaña del Perú (AGMP), Beto Pinto Toledo, precisó que la avalancha se localizó en un sector adyacente que no forma parte de la ruta habitual de ascenso, razón por la cual ninguna expedición de montañistas se encontraba expuesta en la zona de impacto al momento del suceso, el cual fue documentado visualmente por el guía oficial Fredy Lumbe.
El Yanapaccha, con una altitud de 5 460 metros sobre el nivel del mar, constituye uno de los destinos estratégicos para el turismo de alta montaña y escalada en hielo en la Cordillera Blanca, debido a su accesibilidad geográfica desde la quebrada de Llanganuco. No obstante, este incidente se suma a una secuencia de desplazamientos criogénicos críticos reportados en la región durante las últimas semanas, incluyendo los recientes aludes en el nevado Huascarán, los cuales dejaron un saldo de tres montañistas peruanos desaparecidos, un porteador fallecido y dos personas heridas, entre ellas un turista extranjero.
Exigencia de controles y evaluación técnica de rutas
Ante la recurrencia de estos fenómenos dinámicos en la Cordillera Blanca, la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo (Dircetur) de Áncash emitió un pronunciamiento formal dirigido a la Jefatura del Parque Nacional Huascarán. La entidad sectorial exige la implementación prioritaria de las siguientes medidas de seguridad y gestión de riesgos:
Fiscalización en accesos: Fortalecer los mecanismos de control, supervisión y verificación técnica en los puntos de ingreso hacia las rutas de alta montaña autorizadas.
Registro obligatorio: Garantizar el estricto cumplimiento de los protocolos de inscripción y control de identidad para todos los visitantes, guías y personal de apoyo.
Monitoreo meteorológico: Mantener una evaluación científica permanente de las condiciones climáticas y la estabilidad de las masas de hielo antes de autorizar cualquier ascenso.
La sucesión de estos eventos geológicos resalta la urgencia de optimizar los sistemas de alerta temprana y monitoreo en las áreas naturales protegidas de la región, en un contexto de flujo continuo de operadores turísticos y deportistas extremos nacionales e internacionales durante la temporada alta de montaña.
