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- La Asociación de Clínicas Particulares del Perú (ACP) advierte que el país enfrenta un problema estructural de acceso a la salud, con servicios saturados, baja capacidad resolutiva y fallas en el modelo de atención.
- El gremio propone medidas inmediatas para recuperar la sostenibilidad financiera, asegurar el abastecimiento de medicamentos y reorganizar la gestión del sistema en los primeros 100 días de gobierno.
Con el inicio de una nueva gestión en el Ejecutivo y el reciente nombramiento de nuevas autoridades, el país enfrenta el reto inmediato de contener el deterioro del sistema sanitario. La Asociación de Clínicas Particulares del Perú (ACP) advirtió que la situación heredada no solo responde a problemas coyunturales, sino a fallas estructurales que afectan el acceso oportuno de los ciudadanos a los servicios de salud.
De acuerdo con Hernán Ramos, gerente general de la ACP, el principal problema del sistema no es uno solo, sino una cadena de fallas que comienza desde el acceso inicial del paciente. “Hoy las personas no logran atenderse cuando lo necesitan. La oportunidad de atención se pierde desde el primer contacto con el sistema, y eso termina agravando enfermedades que pudieron tratarse a tiempo”, explicó.
El diagnóstico advierte que la oferta pública, especialmente en el primer nivel de atención, no tiene la capacidad de resolver la demanda. Aunque este nivel representa cerca del 90% de la oferta total, en muchos establecimientos no hay médicos disponibles, lo que limita la detección temprana de enfermedades y genera una presión creciente sobre hospitales ya saturados.
A ello se suma un segundo quiebre en el sistema: la imposibilidad de acceder a exámenes, diagnósticos y procedimientos por falta de equipos, infraestructura o capacidad operativa. Esta situación obliga a los pacientes a abandonar su tratamiento, pagar de su bolsillo o esperar largos periodos para ser atendidos, profundizando las brechas de acceso.
En el caso de EsSalud, donde recientemente se han designado nuevas autoridades para encabezar la institución, la situación evidencia problemas acumulados de gestión, financiamiento y modelo de atención. Según Ramos, el sistema enfrenta una demanda crónica que supera su capacidad instalada. “Los servicios están permanentemente llenos. Apenas se abre una cita, se ocupa de inmediato. Esto refleja una demanda contenida que no está siendo atendida adecuadamente”, señaló.
Además, indicó que existe una caída sostenida en el número de nuevos pacientes atendidos en los últimos años, lo que sugiere que una parte importante de la población está resolviendo su salud fuera del sistema —en el sector privado o informal— o, en el peor de los casos, no está accediendo a atención médica.
Frente a estos escenarios, la ACP plantea que los primeros 100 días de gobierno deben centrarse en decisiones críticas. Entre ellas, asegurar la estabilidad financiera de EsSalud, recuperar economías de escala en la compra de medicamentos para garantizar el abastecimiento y restablecer la confianza de los proveedores.
Asimismo, para Essalud el gremio propone avanzar en una reforma de gobernanza que permita una gestión más técnica y meritocrática, con mayor capacidad de control del Consejo Directivo sobre las decisiones estratégicas. “Hoy EsSalud requiere no solo un cambio de gestión, sino un cambio en la forma en que se gobierna la institución”, enfatizó Ramos.
Finalmente, la ACP subraya la necesidad de replantear el modelo de atención, fortaleciendo el primer nivel y articulando mejor la oferta pública y privada para ampliar la capacidad de respuesta del sistema. “Este no es solo un problema de recursos, sino de cómo se organiza y gestiona la salud. El nuevo Gobierno tiene la oportunidad de corregir el rumbo desde el inicio, con decisiones técnicas que permitan recuperar el acceso oportuno y la calidad de atención para los pacientes”, concluyó.
