Menor recibía pagos por filmar ataques y enviar pruebas a la banda criminal.
La Policía Nacional del Perú (PNP) capturó en el Callao a un adolescente de 14 años tras participar en un ataque extorsivo contra un restaurante en la cooperativa Dos de Julio. El menor, quien operaba bajo las órdenes de una organización criminal, tenía la misión específica de grabar el atentado para certificar el cumplimiento del encargo.
Tras la intervención del Escuadrón de Emergencia, las autoridades hallaron en su teléfono mensajes con instrucciones precisas del cabecilla, quien le prometía un pago inmediato a cambio del material audiovisual.
Evidencias y modus operandi de la banda
El registro fílmico obtenido por el propio detenido se convirtió en la prueba principal de su vinculación con el hecho. Los mensajes recuperados por la policía revelaron órdenes para incendiar el local y tácticas de intimidación contra las víctimas.
Asimismo, las imágenes mostraron la inexperiencia de los atacantes, quienes realizaron múltiples intentos fallidos antes de lograr detonar el explosivo. Durante la persecución policial, el joven que documentaba el acto fue interceptado, mientras que su cómplice, identificado como Johan, logró huir del lugar.
Reclutamiento de menores y estrategias legales
El uso de adolescentes en tareas críticas responde a una estrategia deliberada de las redes criminales para aprovechar los beneficios de la inimputabilidad penal y reducir riesgos judiciales. Según fuentes policiales, esta tendencia se ha intensificado en los últimos años, con una disminución progresiva en la edad de los reclutados.
Ante el incremento de estos delitos, el Gobierno recordó la operatividad de la Central 111, una línea gratuita y confidencial para denunciar casos de extorsión las 24 horas del día.
