Foto: Club Cienciano
Cienciano vuelve a disputar una instancia decisiva de la Copa Sudamericana y la ilusión inevitablemente lleva al Perú a recordar aquella inolvidable campaña de 2003. Hace 23 años, el equipo cusqueño derrotó a gigantes del continente, llegó a la final y terminó levantando el trofeo tras vencer a River Plate. Hoy, el ‘Papá’ quiere volver a escribir una página dorada.
Hay recuerdos que no desaparecen. En el fútbol peruano, uno de ellos tiene un lugar especial: Cienciano campeón de la Copa Sudamericana 2003.
Aquel equipo dirigido por Freddy Ternero consiguió lo que parecía imposible. Se enfrentó a grandes clubes del continente, dejó en el camino a rivales de enorme tradición y terminó disputando una final contra River Plate de Argentina.
El 19 de diciembre de 2003, en el estadio de la UNSA de Arequipa, el conjunto cusqueño consiguió una victoria por 1-0 gracias al recordado gol de Carlos Lugo. Como en la ida habían empatado 3-3 en Buenos Aires, Cienciano se impuso 4-3 en el marcador global y se convirtió en campeón de la Copa Sudamericana.
La hazaña que cambió la historia del fútbol peruano
Cienciano no solo ganó un trofeo. Aquella noche consiguió algo que ningún otro club peruano había logrado hasta entonces: conquistar un título internacional oficial de clubes.
El ‘Papá’ se convirtió en campeón continental y puso al Cusco en lo más alto del fútbol sudamericano.
La campaña fue todavía más impresionante por los rivales que tuvo que superar.
Primero dejó en el camino a Alianza Lima. Después eliminó a Universidad Católica de Chile y llegó a los cuartos de final, donde apareció uno de los grandes desafíos: Santos de Brasil, equipo que contaba con un joven Robinho.
Cienciano empató 1-1 en Brasil y luego ganó 2-1 en Cusco para avanzar a semifinales.
Y allí volvió a aparecer otro gigante: Atlético Nacional de Colombia.
El conjunto cusqueño ganó 2-1 en Medellín y volvió a imponerse en Cusco, esta vez por 1-0. El ‘Papá’ ya estaba en la final.
River Plate esperaba en la gran final
El último obstáculo era enorme.
Enfrente estaba River Plate, uno de los clubes más importantes de Argentina y de Sudamérica.
La primera final se jugó en el estadio Monumental de Buenos Aires y terminó 3-3.
Cienciano había conseguido un resultado extraordinario, pero todavía faltaba el partido definitivo.
La vuelta se disputó el 19 de diciembre de 2003 en Arequipa, debido a que el estadio Garcilaso de Cusco no cumplía con los requisitos de capacidad para albergar la final.
Y aquella noche quedó grabada para siempre.
El gol de Carlos Lugo que todavía se recuerda
El partido era cerrado. River buscaba el título y Cienciano resistía.
Hasta que apareció Carlos Lugo.
Un tiro libre ejecutado por el defensor paraguayo terminó dentro del arco argentino y desató la locura.
Cienciano 1-0 River Plate.
Ese resultado fue suficiente para que el conjunto peruano se consagrara campeón con un 4-3 global.
El pitazo final significó una de las mayores hazañas de la historia del fútbol peruano.
Cienciano era campeón de Sudamérica.
El ‘Papá’ escribió una página que nadie ha podido borrar
El título de 2003 convirtió a Cienciano en el primer y único club peruano que ha conquistado un título internacional oficial de clubes hasta la actualidad.
Pero la historia no terminó ahí.
Un año después, Cienciano volvió a sorprender al continente y conquistó la Recopa Sudamericana 2004, nada menos que frente a Boca Juniors.
El equipo cusqueño había pasado de ser una sorpresa a convertirse en un verdadero protagonista del fútbol sudamericano.
Ahora el recuerdo vuelve a aparecer
Más de dos décadas después de aquella hazaña, Cienciano vuelve a generar ilusión en la Copa Sudamericana.
El equipo cusqueño busca avanzar nuevamente en el torneo continental y cada paso alimenta una comparación inevitable con aquel conjunto de Freddy Ternero que hizo historia.
La camiseta es la misma.
El escudo es el mismo.
Y el sueño también.
Volver a levantar un trofeo internacional.
Cienciano sabe que repetir exactamente aquella historia es una tarea gigantesca. Pero si algo enseñó el equipo de 2003 es que en el fútbol sudamericano los pronósticos pueden quedar de lado cuando un equipo cree en sí mismo.
