El deterioro de los ingresos y la contracción de la demanda interna han provocado un acelerado incremento en el sobreendeudamiento de las familias en Argentina. Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la tasa de morosidad en los créditos personales se cuadruplicó desde finales de 2023, alcanzando el 17,5% y afectando a más de 20 millones de personas con deudas en bancos y entidades no bancarias.
Ante el incremento de costos de vida, el uso del financiamiento pasó de respaldar consumos de bienes durables a cubrir gastos esenciales como la alimentación, en un mercado crediticio marcado por tasas de interés en préstamos rápidos que llegan a superar el 1.000% anual.
Morosidad y respuesta de centrales sindicales
El nivel de irregularidad se intensificó principalmente en las deudas contraídas a través de billeteras virtuales y financieras no tradicionales, registrando a 5,8 millones de personas con serias dificultades para cumplir con sus compromisos.
Ante este panorama, la Confederación General del Trabajo (CGT) anunció una movilización hacia la sede del Ministerio de Economía en Buenos Aires. La cúpula sindical tomó la decisión tras revisar los informes de la Secretaría de Defensa del Consumidor, exigiendo medidas gubernamentales frente al endeudamiento sistemático que sufren más de 5,3 millones de trabajadores, mientras el Poder Ejecutivo sostiene que la regularización de las deudas debe resolverse en el ámbito privado.
A la crisis financiera de los hogares se suma una profunda pérdida de empleo formal en el sector privado. De acuerdo con las cifras del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), elaboradas por la Secretaría de Trabajo, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 241.176 puestos asalariados registrados. La industria manufacturera encabezó la destrucción de empleo con la baja de 85.561 posiciones (un 35,5% del total), seguida por la construcción, que registró un descenso de 62.747 puestos.
- Sectores industriales más afectados: La caída laboral en el entramado fabril se concentró principalmente en los rubros de textiles, calzado y cuero (caída del 23%, equivalente a 28.088 puestos) y metalmecánica (descenso del 9%, con 21.384 empleos perdidos).
- Impacto en el mercado de trabajo: Informes del Centro de Estudios de la UIA confirman que la contracción fabril derivó en un incremento de la informalidad y en una mayor precarización del empleo mediante la modalidad de trabajadores independientes o monotributistas.
