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A dos meses de la firma del Memorando de Entendimiento, las discrepancias entre el régimen de Teherán y la administración estadounidense mantienen en incertidumbre la resolución definitiva del conflicto y el panorama económico global.
El vencimiento del plazo de dos meses fijado en junio por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para poner fin a las hostilidades con Irán y consensuar un acuerdo definitivo sobre su programa nuclear concluyó sin avances sustanciales.
Lejos de acercar posiciones, Washington y Teherán registran discrepancias severas que mantienen bajo drásticas restricciones el tránsito comercial por el estrecho de Ormuz, con la consiguiente presión sobre los precios globales de los combustibles.
Mediante una declaración pública, el mandatario estadounidense reafirmó la postura de su administración al enfatizar que el objetivo prioritario e inquebrantable de la política exterior norteamericana es impedir de forma absoluta que Irán desarrolle o adquiera armamento nuclear.
Ruptura del memorando de entendimiento y escalada del conflicto
El Memorando de Entendimiento firmado en Versalles estipulaba una tregua operacional de 60 días para negociar un marco de paz permanente, además de habilitar la reapertura del paso de Ormuz. Sin embargo, la interpretación de las cláusulas relativas al control de la vía marítima desencadenó nuevos choques armados y el fracaso de la hoja de ruta:
- Tensiones operativas en Ormuz: Teherán exigió la supervisión directa del canal y abrió fuego contra embarcaciones en la costa de Omán, lo que derivó en la cancelación de las exenciones petroleras por parte de Washington y el restablecimiento del bloqueo a los puertos iraníes.
- Represalias cruzadas: La respuesta militar de Estados Unidos provocó ataques iraníes a infraestructuras en países árabes con presencia militar estadounidense, como Jordania, Kuwait y Baréin.
- Incertidumbre diplomática: Pese a las gestiones de mediación impulsadas por el gobierno de Pakistán, la diplomacia iraní sostiene que el diálogo directo se interrumpió en junio y solo se mantiene el intercambio de mensajes mediante terceros.
Exigencias de Teherán y bloqueo marítimo
La reapertura de Ormuz —por donde históricamente transitaba la quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial— se mantiene entrampada debido a las condiciones impuestas por Irán, las cuales incluyen el levantamiento total del bloqueo económico, el retiro de las fuerzas estadounidenses en la región y el pago de compensaciones por los daños derivados del conflicto iniciado en febrero por Estados Unidos e Israel.
Asimismo, las autoridades iraníes proyectan establecer junto a Omán un sistema de peajes y control de navegación, exigencia que la Casa Blanca rechaza de manera categórica.
El escenario de inestabilidad se agravó con los recientes ataques de las facciones hutíes contra buques petroleros en el mar Rojo, afectando la ruta alternativa empleada para mitigar el cierre del estrecho. El estancamiento prolongado de la navegación en la zona continúa reduciendo los márgenes de negociación para ambos bandos, exacerbando los niveles de inflación en la economía iraní y elevando la incertidumbre en los mercados energéticos internacionales.
