Fuente: Infobae
El 15 de agosto de 1540, Garci Manuel de Carbajal fundó la Villa Hermosa de Nuestra Señora de la Asunta, hoy Arequipa, ciudad que se convirtió en símbolo de identidad, resistencia y patrimonio cultural del Perú.
La fundación de Arequipa se realizó en el fértil valle del río Chili, bajo la imponente presencia del volcán Misti, un escenario que marcaría para siempre la identidad de la ciudad.
El capitán Garci Manuel de Carbajal, en nombre de Francisco Pizarro, estableció la nueva villa con el nombre de Villa Hermosa de Nuestra Señora de la Asunta, en coincidencia con la festividad católica de la Asunción de la Virgen María.
Un año después, en 1541, el rey Carlos V otorgó la Cédula Real que reconoció oficialmente a la ciudad como Arequipa, consolidando su importancia en el virreinato.
El origen del nombre se atribuye a la frase quechua “Ari-quepay”, que significa “sí, quédate aquí”, expresión vinculada al Inca Mayta Cápac al recorrer la zona.
Desde sus inicios, Arequipa se destacó por su arquitectura en sillar, piedra volcánica blanca que le dio el apelativo de Ciudad Blanca, y que aún define su paisaje urbano.
Durante la época colonial, la ciudad fue un centro económico y político clave, fiel a la Corona española, pero también escenario de tensiones y rebeliones.
En la República, Arequipa se consolidó como el “León del Sur”, un contrapeso político frente a Lima, y como la Capital Jurídica del Perú, gracias a su tradición en derecho y jurisprudencia.
La ciudad ha resistido múltiples terremotos, como los de 1582, 1600, 1868 y 2001, siendo reconstruida siempre con sillar, lo que reforzó su identidad arquitectónica y cultural.
En el año 2000, la UNESCO declaró su centro histórico como Patrimonio Cultural de la Humanidad, reconociendo su valor universal y su legado arquitectónico.
Cada 15 de agosto, los arequipeños celebran con orgullo su aniversario, con festividades religiosas, cívicas y culturales que reafirman su identidad y tradición.
La fundación de Arequipa no solo marcó el nacimiento de una ciudad, sino también el inicio de una historia de resistencia, cultura y orgullo regional que perdura hasta hoy.
Arequipa es más que una ciudad: es un símbolo de historia, cultura y patrimonio. Su fundación en 1540 dio origen a una identidad única que sigue viva en cada piedra de sillar y en cada celebración de su aniversario.
