Especialistas advierten severas deficiencias ante el FEN 2026 y señalan que la reconstrucción de emergencias pasadas aún registra significativos retrasos.
La recuperación del aparato productivo y la infraestructura nacional tras el impacto de un fenómeno de El Niño de intensidad fuerte podría extenderse por varios años, advierten diversas investigaciones del Banco Central de Reserva del Perú (BCR). El tiempo de respuesta de la economía dependerá de la duración del evento climático, las condiciones fiscales previas y la capacidad de las autoridades para ejecutar las obras de reconstrucción necesarias.
Sobre este escenario, el economista Guido Pennano señaló que el restablecimiento de las capacidades productivas no cuenta con un plazo fijo de normalización, pues la inacción o lentitud en la restitución de servicios básicos prolonga el impacto sobre la población. Los estudios del BCR revelan que los efectos de El Niño van más allá de los daños inmediatos por lluvias o sequías, propagándose de forma en cascada hacia las actividades primarias -como la agricultura y la pesca-, la infraestructura vial y los sistemas de riego. Dicha contracción de la oferta genera presiones sobre los precios de los alimentos, afectando el ingreso real de las familias, reduciendo el consumo privado y debilitando la liquidez empresarial y financiera.
Antecedentes históricos y la crisis de 1982-1983
Para medir la magnitud de un evento extremo, el BCR toma como referente el fenómeno de El Niño de 1982-1983, el cual se extendió por 17 meses y provocó una contracción del Producto Bruto Interno (PBI) durante dos años consecutivos. Durante aquel periodo, la economía peruana cayó 0,2 % en 1982 y 10,4 % en 1983, mientras que el PBI por habitante se redujo en 12,5 % y la inflación escaló hasta el 125 %.
Ese episodio histórico deterioró profundamente los ingresos del Gobierno central -con un desplome real del 29 %-, mientras sectores clave sufrieron caídas drásticas: la pesca retrocedió 52,6 %, el sector agropecuario descendió 9,6 %, la construcción cayó 79,2 % y el rubro de energía y agua disminuyó 16 %. El nivel del PBI previo a la crisis recién pudo recuperarse en 1986.
Retrasos en la reconstrucción y vacíos de prevención
Especialistas en la materia han cuestionado la velocidad de respuesta frente a los riesgos actuales. Pennano explicó que, si bien la biomasa marina o los cultivos agrícolas pueden tardar cerca de un año y medio en restablecerse por procesos naturales, la demora en la reconstrucción de carreteras y puentes responde estrictamente a la gestión pública. Asimismo, cuestionó el uso recurrente de las declaratorias de emergencia para eludir licitaciones sin garantizar una rápida ejecución de las obras.
Por su parte, Víctor Fuentes, gerente central de Economía del Instituto Peruano de Economía (IPE), advirtió sobre el notorio retraso de preparación ante el FEN 2026. Fuentes señaló que el país arrastra una brecha de infraestructura de casi 10 años, considerando que aún no concluyen las obras de reconstrucción correspondientes al fenómeno de 2017. De confirmarse un evento de gran magnitud, el impacto sobre el crecimiento económico podría superar las estimaciones previas de 0,7 puntos porcentuales del PBI.
Finalmente, un reporte del BCR evidencia que los recursos asignados a la prevención de desastres cayeron un 40 % durante la gestión del congresista José Balcázar al frente del grupo de trabajo correspondiente, un dato crítico en momentos en que el Enfen mantiene la alerta ante un posible evento fuerte. En el último siglo, el Perú ha registrado siete episodios de El Niño, reduciéndose el intervalo promedio entre eventos de 24 a 8,6 años, lo que exige respuestas de prevención de mayor celeridad.
