El séptimo colapso eléctrico del año paraliza servicios esenciales e impacta a millones de personas en la isla.
El Sistema Electroenergético Nacional (SEN) de Cuba sufrió este lunes un segundo colapso general en menos de 24 horas, acumulando un total de séptimo apagón nacional registrado en lo que va del año 2026. La falla masiva ocurrió de forma imprevista durante el proceso de recuperación del servicio, luego de que a las 22:43 horas del domingo (2:43 GMT del lunes) se reportara una desconexión total de la red.
De acuerdo con la Unión Eléctrica (UNE), entidad adscrita al Ministerio de Energía y Minas (MINEM), el nuevo incidente derivó de condicionales meteorológicas adversas que dañaron las líneas de transmisión y provocaron la salida de servicio de las unidades generadoras operativas.
Previo al segundo fallo, la UNE había logrado la reactivación de 29 circuitos de distribución en La Habana, alcanzando a 87,480 usuarios —equivalente al 14.27 % de la capital— y asegurando el suministro en 19 centros hospitalarios y sistemas de bombeo de agua potable. Sin embargo, la posterior caída interrumpió el proceso de sincronización de las centrales termoeléctricas principales, obligando a reiniciar el protocolo gradual de arranque que demanda el uso de fuentes auxiliares como la energía solar, hidroeléctrica y motores de generación distribuida.
Obsolescencia técnica y restricción de insumos agravan la vulnerabilidad del sistema energético
La recurrencia de los colapsos generales en la isla ha registrado hitos críticos en el transcurso del año, incluyendo dos desconexiones totales en menos de una semana durante el mes de marzo, tres episodios en un lapso de ocho días en julio y una falla parcial el viernes previo por una avería en líneas de transmisión de 220 kV, la cual afectó a 4.5 millones de habitantes desde Pinar del Río hasta Cienfuegos. Cada interrupción de alcance nacional suspende el fluido eléctrico para la mayoría de los 9 millones de residentes en el territorio cubano.
El MINEM califica la situación del SEN como crítica debido al deterioro de la infraestructura energética y al déficit de combustible. El consumo nacional requiere más de 100,000 barriles diarios de petróleo, de los cuales la producción local solo abastece 40,000 barriles. La dependencia de importaciones se vio comprometida tras la llegada del buque Anatoli Kolodkin a la bahía de Matanzas el 31 de marzo con 730,000 barriles de crudo ruso, cargamento que únicamente logró sostener la demanda durante dos semanas de abril.
La crisis energética mantiene paralizada la actividad económica estatal, para la cual se prevé una contracción de al menos 6.5 % en 2026, sumada a la caída acumulada superior al 15 % registrada en el quinquenio previo.
