La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, habla en una rueda de prensa este lunes, en el Palacio Nacional en Ciudad de México (México). EFE/ José Méndez
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ratificó la continuidad del apoyo humanitario a la República de Cuba y exigió firmemente que la soberanía mexicana no sea instrumentalizada con fines proselitistas por la clase política de Estados Unidos.
La posición oficial de la mandataria surge tras los cuestionamientos formulados por el congresista republicano Carlos Giménez, quien criticó los recientes envíos de asistencia a la isla caribeña al considerarlos opuestos a la política de presión económica promovida por la administración del mandatario estadounidense Donald Trump contra el gobierno de La Habana. Al respecto, la jefa del Poder Ejecutivo enfatizó que la nación no permitirá ser objeto de disputas ajenas ante el debate legislativo norteamericano.
La jefa de Estado subrayó que la postura mexicana de rechazo al embargo económico a Cuba constituye una directriz de carácter histórico y constitucional consolidada desde el año 1962, habiendo sido defendida de manera ininterrumpida por diversas administraciones a lo largo de 64 años.
Sheinbaum Pardo precisó que las dinámicas electorales previas a los comicios de noviembre en Estados Unidos no justifican intervenciones en las decisiones soberanas del país, aclarando que la relación bilateral con la Casa Blanca se rige bajo principios de estricta cooperación y coordinación estratégica, excluyendo cualquier tipo de subordinación política o diplomática.
Postura ante los asuntos internos de Nicaragua y ayuda humanitaria
Asimismo, la dignataria defendió los lineamientos de la diplomacia mexicana respecto a la situación política en Nicaragua, reiterando que el marco institucional prioriza la autodeterminación y el fomento de la democracia, delegando en la ciudadanía nicaragüense la resolución de sus propios asuntos internos.
Finalmente, la presidenta puntualizó que el auxilio hacia el pueblo cubano responde a una tradición de solidaridad histórica, identidad común y auxilio humanitario frente a las repercusiones del bloqueo económico, ratificando el estricto apego a las facultades constitucionales en materia de relaciones internacionales que posee el gobierno de México.
