Hiro Komae (AP)
Según datos del Gobierno central y de la prefectura de Kumamoto, el número de víctimas mortales por el terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el martes la isla de Kyushu, en el sur de Japón, ha aumentado a 18.
A los 13 muertos confirmados muy temprano por la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, se añaden ahora otros cinco por el derrumbe de una chimenea en una fábrica de papel en Yatsushiro. Siguen los trabajos de rescate en la papelera, donde se cree que otras cuatro personas podrían permanecer enterradas bajo los escombros.
La prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, ha amanecido hoy en medio de un amplio operativo de rescate, mientras los servicios de auxilio, las Fuerzas de Autodefensa y los camiones cisterna que reparten agua intentan socorrer a la población en medio de una asfixiante ola de calor, con temperaturas que rozan los 36 grados.
Unos 3.600 efectivos de las Fuerzas de Autodefensa (el ejército japonés) fueron desplegados en la zona y, además de labores de rescate, reparten agua en bolsas especiales de plástico entregadas a las víctimas, según el Ministerio de Defensa. Otras once prefecturas vecinas han enviado agentes de policía, incluidos equipos especializados en rescate de la Policía Metropolitana de Tokio.
“Aún hay personas a la espera de ser rescatadas, por lo que nos enfrentamos a una verdadera carrera contra el tiempo”, ha declarado la jefa del Gobierno japonés a los medios, desde su oficina en Tokio, antes de señalar que se han desplegado “todos los recursos disponibles”.
Unas 10 mil personas que se quedaron sin hogar o no pudieron dormir en sus casas han tenido que buscar refugio en algunos de los 465 centros de evacuación habilitados, según informó el diario Yomiuri Shimbun.
