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«Hoy estamos en una situación catastrófica, no tanto por los indicadores económicos, sino porque la condición humana y su dignidad están en grave peligro. Vivimos una tragedia humana y social en la que diversos grupos de interés buscan imponer su ambición de enriquecimiento ilícito y de poder absoluto. Tanto es así que ya existen dictaduras vigentes que se ramifican de manera subrepticia. Estas oscuridades catastróficas se han gestado desde la base de la sociedad y desde el propio poder, infiltrándose en las instituciones, incluida la Iglesia. Además, cuentan con capacidad operativa desde países desarrollados», mencionó Monseñor Carlos Castillo durante su homilía en el marco de la Misa y Te Deum por Fiestas Patrias en la Catedral de Lima.
El cardenal Castillo habló de la urgencia de la pacificación sin violencia, la aplicación de justicia y la lucha contra la impunidad durante la Misa y Te Deum.
El arzobispo de Lima, Carlos Castillo Mattasoglio, exhortó a los peruanos a superar la división del país mediante la justicia, la solidaridad y el compromiso con el bien común.
«Hay quienes quisieran que la Iglesia no cuestione los desvalores humanos que destruye la voluntad política. Quisieran que se calle, pero curiosamente esas mismas personas muchas veces quieren usar la religión para su posición partidaria y así obtener votos y aceptación», indicó Monseñor Castillo durante el acto religioso.

Durante la ceremonia, el arzobispo recordó que la Independencia del Perú representó hace 205 años «una gran luz» para un pueblo que buscaba libertad, y destacó que la primera Constitución de 1823 definió al Perú como una nación integrada por todas sus provincias.
Sin embargo, señaló que apenas unos años después el país enfrentó la imposición de una «constitución vitalicia», episodio que, dijo, evidencia que la defensa de la democracia ha sido un desafío constante en la historia nacional.
