Deudos sostienen que los teléfonos sustraídos albergan registros determinantes mientras presunto implicado permanece detenido.
El esclarecimiento de la muerte de Raiza «Chocolatita» Martínez ingresó a una fase determinante tras la publicación del informe de necropsia emitido por la Morgue Central de Lima. El peritaje médico-legal determinó que la causa del deceso corresponde a una asfixia mecánica por estrangulación, hallazgo científico que sepulta cualquier hipótesis de muerte natural o accidental y consolida la línea de investigación por homicidio calificado.
El principal sospechoso, Óscar Arias Muñoz, fue recluido de manera preventiva en la sede de la Dirección de Investigación Criminal (Depincri) de La Molina, donde la Policía Nacional del Perú (PNP) y el Ministerio Público dirigen los interrogatorios y las pericias de criminalística de campo en la vivienda donde yacía la víctima.
Escena del crimen y denuncias de negligencia administrativa
El hallazgo del cuerpo se produjo en un inmueble bajo la administración de Arias Muñoz, espacio que al momento de la intervención policial mostraba un escenario de severo desorden y vestigios de consumo masivo de bebidas alcohólicas.
Paralelamente al avance del diagnóstico forense, los deudos de Martínez denunciaron graves fallas en los protocolos de atención de emergencias por parte de las fuerzas del orden. Según el testimonio del entorno directo de la víctima, el padre de la joven acudió inicialmente a la delegación policial de Miraflores con el objetivo de sentar la denuncia por desaparición, encontrando una persistente resistencia y una falta de celeridad burocrática por parte del personal de guardia durante las horas que resultaban críticas para su ubicación.
La estrategia de la defensa civil y el reclamo de los familiares se concentran actualmente en la localización de dos terminales telefónicos pertenecientes a la víctima, los cuales fueron extraídos de la escena del crimen antes del arribo de los peritos.
Ronaldo Martínez, hermano de la joven, exigió públicamente al Ministerio Público el rastreo digital y la recuperación de dichos equipos, argumentando que los dispositivos contienen el historial de geolocalización y los flujos de mensajería instantánea previos al deceso. Para los deudos, la desaparición de los smartphones responde a una maniobra deliberada de ocultamiento de evidencia para encubrir la cadena de custodia o dilatar la vinculación penal del imputado.
Cronología del suceso y estadísticas de violencia de género
La última secuencia de movimientos de Raiza Martínez se registró la madrugada del miércoles 22 de julio, cuando los aplicativos de transporte privado de su entorno familiar confirmaron el abordaje de un vehículo de servicios a las 3:06 horas.
Tras perderse el contacto directo, la madre del investigado intentó comunicarse con su hijo durante la mañana y, al no obtener respuesta, ingresó a la habitación en horas de la tarde, descubriendo el cadáver de la joven desvanecido sobre el suelo. La intervención formal de las unidades especializadas de la PNP se concretó aproximadamente a las 13:00 horas del día siguiente.
Este caso se incorpora formalmente a las alarmantes métricas de criminalidad de género en el país, elevando a 81 el número de feminicidios consumados en el territorio nacional en lo que va del año y reavivando las demandas civiles por reformas estructurales en el sistema de justicia penal.
