Hospital suspende a médico intervenido y abre proceso administrativo inmediato tras denuncia por presunto estado de ebriedad.
El médico cirujano Gerónimo Cano Núñez fue apartado preventivamente del servicio de Emergencia del Hospital de Tingo María tras ser acusado de atender pacientes bajo los efectos del alcohol. El incidente se registró la madrugada del lunes 23 de julio, aproximadamente a las 4:00 a. m., cuando personal asistencial del Sistema de Atención Móvil de Urgencia (SAMU) detectó signos de intoxicación alcohólica en el especialista al momento de transferir a un paciente crítico.
Ante la alerta, el director del nosocomio, Ricardo Díaz Bardales, intervino directamente en el área para retirar al profesional de su turno y convocar a un cirujano de reemplazo, garantizando la continuidad de la atención médica.
Acciones institucionales y situación contractual del especialista
La dirección del hospital, en coordinación con la jefatura de Cirugía y el área de asesoría jurídica, determinó suspender de manera inmediata los turnos programados del implicado e iniciar un proceso administrativo disciplinario.
Díaz Bardales detalló que Cano Núñez se desempeña bajo la modalidad de locación de servicios y posee experiencia en su especialidad; no obstante, enfatizó que la conducta y la ética profesional son criterios determinantes para la permanencia de cualquier trabajador en la institución.
Asimismo, la autoridad aclaró que el médico no fue detenido por la Policía Nacional, precisando que los efectivos presentes en el lugar correspondían al resguardo regular asignado al establecimiento de salud.
Pendiente el resultado oficial del dosaje etílico
La confirmación técnica del estado del profesional de la salud permanece sujeta a las investigaciones de ley. Hasta el momento, la administración del hospital informó que no existe un resultado oficial de dosaje etílico que corrobore o descarte científicamente la concentración de alcohol en la sangre del médico al momento de la intervención.
Las autoridades competentes evalúan si las pruebas de alcoholemia fueron tomadas en flagrancia durante la madrugada, mientras el nosocomio mantiene la validez de la separación preventiva para salvaguardar la seguridad de los usuarios del servicio regulado.
