El expresidente boliviano Evo Morales arremetió contra la decisión del Gobierno de Luis Arce de implementar un régimen cambiario flexible, denunciando que la medida constituye una “devaluación encubierta” que desprotege la moneda nacional.
El pronunciamiento del exmandatario se dio tras la emisión de la Resolución Ministerial 245, norma que instruye al Banco Central de Bolivia (BCB) abandonar el histórico esquema de tipo de cambio fijo de Bs 6,96 por dólar vigente desde noviembre de 2011.
Según Morales, el traslado de la fijación del precio de las divisas al libre juego de la oferta y la demanda representa una renuncia explícita del Estado a defender el poder adquisitivo de los ciudadanos, beneficiando principalmente a los sectores especulativos en desmedro de los ahorros familiares y los fondos de pensiones.
Fin de la era del cambio fijo y sinceramiento del mercado de divisas
La reforma implementada por el Ministerio de Economía establece una transición inmediata hacia un modelo determinado por el mercado financiero diario, lo que ha generado un fuerte ajuste en la cotización oficial.
En su primera jornada bajo esta modalidad, la divisa estadounidense fijó una cotización inicial de Bs 9,73 por dólar, evidenciando la brecha acumulada frente al antiguo valor estático. El Ejecutivo defendió la medida argumentando que el régimen flexible es indispensable para fortalecer la estabilidad macroeconómica, proteger la competitividad del comercio exterior y corregir los desequilibrios críticos en la balanza de pagos que afectaban las reservas internacionales del país.
Polarización política ante el quiebre del modelo económico tradicional
El giro en la política monetaria boliviana profundiza la fractura política entre el ala evista y el actual gobierno corporativo de Luis Arce. Morales enfatizó que, bajo el nuevo marco legal, los agentes especulativos impondrán el valor real del dinero circulante, transfiriendo directamente el costo del colapso del modelo fiscal a las clases populares.
Por su parte, los gremios técnicos del sector financiero venían advirtiendo que sostener artificialmente la paridad de 2011 resultaba insostenible debido a la escasez crónica de dólares en el mercado formal, por lo que el sinceramiento busca desarticular los circuitos de comercialización paralela e informal en el país.
