La Casa Blanca rompe los lazos diplomáticos recientes tras acusar a Teherán de violar el acuerdo de paz y cooperación comercial firmado hace menos de dos semanas.
El Memorando de Entendimiento de 14 puntos suscrito recientemente entre Estados Unidos e Irán ha quedado al borde del colapso debido a las pretensiones de Teherán de controlar el flujo marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las vías de tránsito de crudo más críticas del planeta.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha adoptado una postura inflexible para evitar que la Guardia Revolucionaria limite la libre navegación en la zona, una maniobra que pondría en riesgo el suministro global, dispararía el precio de los combustibles en el mercado norteamericano y vulneraría la seguridad de aliados estratégicos del Golfo como Arabia Saudita, Qatar, Bahrein y Emiratos Árabes Unidos. La crisis ha provocado la suspensión total de los contactos oficiales que se venían desarrollando en Suiza.
Incumplimiento del punto clave sobre libre comercio y reactivación de combates
El epicentro de la disputa radica en la interpretación del Punto 5 del Memorando, el cual obliga a la República Islámica de Irán a garantizar el paso seguro de buques comerciales libres de cargas impositivas durante un periodo inicial de 60 días, además de proceder con el desminado y la remoción de obstáculos militares.
A menos de dos semanas de la ratificación del pacto, la Guardia Revolucionaria no ha acatado las condiciones y los combates navales resurgieron luego de que un buque petrolero optara por transitar a través de aguas territoriales del Sultanato de Omán para eludir la fiscalización iraní. Ante este escenario, la Casa Blanca ordenó ataques aéreos de represalia contra almacenes de misiles, drones y estaciones de radar costeras en territorio iraní.
Amenazas cruzadas y la inminente emisión de un ultimátum desde Washington
La retórica entre ambas potencias se ha recrudecido significativamente mediante declaraciones públicas. Trump advirtió que nuevas violaciones al cese al fuego podrían desencadenar una ofensiva militar a gran escala capaz de disolver el régimen actual, apremiado también por la necesidad interna de estabilizar los precios energéticos antes de los comicios legislativos de noviembre.
En contraparte, la Guardia Revolucionaria iraní ratificó su dominio sobre la posición geográfica tras el bombardeo en Sirik y amenazó con arremeter contra las bases militares estadounidenses ubicadas en Kuwait y Bahrein. Pese a los intentos de mediación diplomática por parte de delegaciones de Pakistán y Qatar, el gobierno norteamericano evalúa los términos de un ultimátum definitivo contra Irán que se formalizaría en las próximas horas tras una sesión de urgencia del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca.
