Cada 10 de junio se conmemora la vigencia del modernismo, un estilo que transformó la arquitectura y las artes aplicadas, con actividades culturales en ciudades de Europa y América.
El Día Mundial del Modernismo se celebra desde 2013, impulsado por el Réseau Art Nouveau Network (RANN) y la Ruta Europea del Art Nouveau, con el objetivo de sensibilizar al público sobre el valor patrimonial de este movimiento artístico.
La fecha del 10 de junio fue elegida en memoria de dos figuras esenciales: Antoni Gaudí, máximo exponente del modernismo catalán, fallecido en 1926, y Ödön Lechner, referente del modernismo húngaro, fallecido en 1914. La coincidencia de sus muertes convirtió la jornada en un homenaje universal.
El modernismo, conocido como Art Nouveau en Francia y Bélgica, Jugendstil en Alemania, Liberty en Italia o Secesión en Austria, se caracteriza por sus formas orgánicas, líneas curvas, motivos vegetales y uso innovador de materiales como hierro, vidrio y cerámica.
Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, el modernismo transformó la arquitectura y las artes aplicadas, dejando un repertorio de edificios, mobiliario y artes decorativas que hoy son parte del patrimonio cultural de ciudades como Barcelona, Bruselas, Viena y Budapest.
Cada año, la efeméride se celebra con visitas guiadas, exposiciones, charlas y aperturas extraordinarias de edificios modernistas, acercando al público detalles y materiales característicos del estilo.
En Barcelona, la jornada incluye recorridos por la Ruta del Modernisme, que abarca obras emblemáticas como la Sagrada Familia, la Casa Batlló y la Casa Milà, todas diseñadas por Gaudí.
En Budapest, el Museo de Artes Aplicadas, impulsor de la efeméride, organiza actividades que ponen en valor el legado de Lechner y otros arquitectos húngaros que dieron identidad propia al Art Nouveau en Europa Central.
El Día Mundial del Modernismo también busca superar la visión turística y promover una lectura más profunda del estilo, entendiendo su contexto histórico y su aporte a la modernidad.
En América Latina, ciudades como Buenos Aires y Montevideo han comenzado a sumarse a la celebración, destacando edificios modernistas que forman parte de su identidad urbana.
La efeméride ha contado con el apoyo de la Alianza del Patrimonio Europeo, reforzando su reconocimiento como parte del patrimonio cultural común de Europa.
Cada edición incorpora un tema específico: desde la representación de la mujer en el modernismo hasta detalles arquitectónicos como escaleras, vidrieras o tipografía, lo que permite renovar el interés y la investigación sobre el estilo.
Celebrar el Día Mundial del Modernismo es reconocer que este movimiento no solo embelleció las ciudades, sino que también rompió esquemas académicos y abrió paso a la modernidad, dejando un legado que sigue inspirando a arquitectos y artistas contemporáneos.
El Día Mundial del Modernismo nos invita a mirar más allá de la estética y valorar el Art Nouveau como un lenguaje cultural que unió arte, arquitectura y artesanía. Preservar este legado es garantizar que las ciudades mantengan viva una etapa clave de su historia y creatividad.
